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El Reino de Dios acontecerá en el futuro

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"Se puede decir que durante el ministerio de Jesús, del Reino de Dios se habla siempre, como un acontecimiento futuro. Se aguarda, con oración y esperanza. Pero nunca se dice explícitamente que había llegado ya, ni siquiera en la última cena.  El que está presente es el agente de Dios, nuestro Jesús. Pero debido a que el agente del Reino estaba presente y activo a través de sus enseñanzas y milagros, del Reino de Dios también puede decirse que estaba potencialmente presente ... Su llegada propiamente dicha, es representada como un evento futuro"(Diccionario de Jesús y los Evangelios [Compendio de erudición bíblica contemporánea], IVP, 1992," Reino de Dios ", página 425).

Dado que la Buena Noticia ó Evangelio ofrecido por Jesús para que lo creamos, tiene que ver con el Reino de Dios, se deduce que el término Reino de Dios, debe ser definido.  Sin una definición, ¿cómo  puede alguien "arrepentirse y creer en el Evangelio del Reino" (Marcos 1:14 y 15)?  No se puede creer en un evangelio acerca de un reino, que fuera un concepto vago. Una gran confusión existe en la comunidad que asiste a la iglesia, acerca de lo que Jesús quiso decir por el Reino.

La cita anterior del Diccionario de Jesús y los Evangelios, es inmensamente útil para establecer el hecho atestiguado por Mateo, Marcos y Lucas, que Jesús pensó en el Reino, como el gran acontecimiento del futuro.  Él exhorta a sus discípulos a seguir orando "Venga tu Reino!"  Esto no quiere decir "difunde tu Reino!"  No debo rogar por el Reino que vendrá, si ya ha llegado.  Tenga en cuenta, también, que José de Arimatea, que era discípulo cristiano, seguía esperando el Reino de Dios después de la muerte de Jesús (Marcos 15:43).  El Reino de Dios es la gran esperanza para el futuro, para ser fundado sólo por el regreso de Jesús, para reinar en la tierra.

En nuestro próximo número, vamos a ir texto por texto por medio del Evangelio de Mateo, para tipificar el Reino de Dios como un hecho futuro (una minoría muy pequeña de los textos, podría apoyar aparentemente una presencia potencial o real del Reino en un sentido diferente). La gran mayoría de los textos sobre el Reino en la enseñanza de Jesús, inconfundiblemente apuntan a la futura intervención de Dios, en la futura venida de Jesús.  El Reino de Dios es el objetivo de la fe cristiana.  La pérdida de este simple hecho, es la responsable de una gran confusión entre los lectores de la Biblia.

Aquí hay dos versículos claves: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria... En la regeneración, [cuando el mundo vuelva a nacer] cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para administrar las doce tribus de Israel"(Mateo 25:31 y 19:28).

Estas palabras se combinan, para darnos una visión clara de la futura venida de Jesús, y su siguiente período de autoridad sobre su trono, gobernando en compañía de los apóstoles.  Jesús previó una reconstitución de las tribus de Israel.  Este "pegamento" de la expectativa del gobierno divino que ha de venir a la tierra y que es el Reino de Dios ó de los cielos, es fundamental para la comprensión de la Biblia. La sustitución del término "reino" en el habla constante de Jesús por el término "el cielo" (que Jesús nunca ofreció como el objetivo cristiano) confunde el Nuevo Testamento y suprime las palabras de Jesús.

 

Entender a Jesús en su propio fondo mesiánico, judío

 

"Es un error grave considerar que el Reino de Dios, no juega un papel importante en el cristianismo apostólico. Este punto de vista carece de perspectiva histórica, y está en desacuerdo con la idea entera de la literatura del cristianismo apostólico. El propio nombre del nuevo movimiento, el cristianismo, sugeriría la opinión contraria. Lejos de lo escatológico [lo futuro] el Reino de Dios, hubiera sido un elemento secundario en la iglesia primitiva, en cambio este era su creencia acondicionada y estupenda. La predicación de los primeros evangelizadores no fue un llamado a los ideales éticos, o un argumento en cuanto a ciertas verdades. Más bien fue la proclamación de un mensaje ... En cuanto a la persona del Mesías, por supuesto, no hay duda de que la iglesia primitiva creía que Jesús era el Cristo, que había ascendido al cielo, de donde vendría para introducir la nueva era y el nuevo reino. Este fue el núcleo de todo el movimiento cristiano "(Shailer Mathews, en el libro. La esperanza mesiánica en el Nuevo Testamento, Prensa de la Universidad de Chicago, 1905, páginas 144 y 145).

Estas palabras del distinguido profesor de Teología Sistemática en el Seminario de Chicago, son para registrar una protesta importante, contra la tendencia persistente de los comentaristas, para librar al Nuevo Testamento de su concentración en la futura venida del Mesías, para inaugurar una nueva era de la historia al introducir el Reino de Dios.

 En el Nuevo Testamento lo escatológico (lo futuro) del Reino, es de hecho la "gran creencia anidada". Tanto Juan el Bautista (Mateo 3:2) como Jesús, anunciaron un Evangelio que anuncia la creencia en la venida del Reino de Dios.  Jesús mandó a orar por el advenimiento del futuro Reino (Mateo 6:10) y nos instó a seguir el Reino como nuestra prioridad (Mateo 6:33).  La fe se dirige no sólo a un Salvador que muere y resucita, sino a la intención divina para llevar los presentes gobiernos humanos a su fin, y remplazarlos con el Reino del Mesías, que se introducirá por una intervención espectacular. La futura venida de Jesús a establecerse sobre la tierra.

Es característico de la exposición de la Biblia de hoy, que el elemento del futuro apocalíptico en la enseñanza de Cristo, se reduce o se elimina.  Algunos han argumentado que este elemento de la fe del Nuevo Testamento, no puede venir de Jesús mismo, sino que es el resultado de un malentendido por parte de los que escucharon a Jesús predicar. Esta teoría, por supuesto, vincula a todos en un juego de adivinanzas acerca de lo que Jesús enseñó. Si fuera cierto que la enseñanza de Jesús ha sido oscurecida por los informes engañosos de sus seguidores, entonces la fe genuina de Jesús, permanecería por siempre irrecuperable.

 Sin embargo, si Dios ha garantizado un relato fiel del ministerio del Mesías escogido, entonces es obvio que Jesús operaba, dentro de un bien definido mesianismo apocalíptico, marco en el que el Reino de Dios no es otro que el prometido Día de Jehová, en el que un remanente de Israel será salvo, y los fieles de todas las edades serán resucitados del sueño de la muerte, a asumir su rol asignado como soberanos con el Mesías, en el gobierno divino de una tierra renovada. Interpretado de este modo, el Nuevo Testamento es un documento coherente, con el propósito subyacente de dos verdades. Anunciar que Jesús es el Mesías y que el Reino de Dios viene, con el regreso de Jesús para completar su obra mesiánica.

 La Ortodoxia tradicional ha sido incapaz de hacer frente al sistema "judío" de Jesús, sin hacer colapsar su énfasis fuertemente escatológico.  Pablo, con la esperanza en el futuro Reino ardiendo en su corazón, conforta a los creyentes en Tesalónica con la promesa de que a la llegada del Mesías, los cristianos que han muerto serán traídos a la vida, y con sus hermanos sobrevivientes en Cristo, van a ascender para encontrarse con Jesús en el aire.  Después de ese evento estupendo, acompañarán al Mesías distinguido a la tierra, para la inauguración de su reinado en la Nueva Era del Reino. De acuerdo con Pablo, es mediante este proceso que los creyentes pueden esperar a entrar en la presencia personal del Señor: "Así [por medio de rapto y resurrección] estaremos siempre con el Señor" (primera a los Tesalonisences 4:17.).

 La comprensión de Pablo de la futura unión de los creyentes con su Señor, ha resultado demasiado difícil para las versiones no mesiánicas de la fe.  Han insistido en que uno puede estar "con el Señor" por un proceso completamente diferente, simplemente morir e ir inmediatamente y de forma individual, a la presencia del Señor en el cielo. Lo que afirma Pablo que "así llegaremos a estar siempre con el Señor, a causa de su futura llegada" se ha deformado en "que vamos a entrar en su presencia sin la necesidad de la futura resurrección de los fieles y la espectacular llegada de Jesús en poder". Los servicios fúnebres que aseguran que el difunto ha ido para estar con Jesús en el cielo, proveen una desafortunada contra-propaganda para la enseñanza del Nuevo Testamento, acerca de cómo y cuando se logrará la vida después de la muerte.

 Los dos sistemas son muy diferentes. Los comentaristas quedan en un embrollo. Por un lado los documentos sagrados que explican en todo lugar, el énfasis en la resurrección futura, como el único medio por el cual un creyente puede conocer a Cristo personalmente.  Por otro la tradición popular reclama que los creyentes no tienen que esperar hasta la Parusía (la segunda venida) con el fin de estar cara a cara con el Señor.  Los dos sistemas son irreconciliables. John Stott, un líder evangélico, nos deja con un problema sin resolver: ¿cómo conciliar el Servicio de Entierro de la Iglesia de Inglaterra, con la enseñanza de Pablo?. "Mientras una de las inscripciones más populares en las lápidas es el texto [de Pablo] ”estar con  Cristo, lo cual es muchísimo mejor" ... “Oh Dios todopoderoso”, fue la vieja frase del Servicio de entierro , "con quien viven los espíritus que salen y con quien residen las almas de los fieles ... y están en alegría y felicidad. "Un himno popular confirma la enseñanza tradicional: “Por la muerte voy a escapar de este mundo y obtener la vida eterna" (Entendiendo a Cristo, Zondervan, 1979, página 85).

Pero esta enseñanza popular ha abandonado a Pablo. Lo ha desaparecido de la fe actual, cuando el himno es la clara llamada de la fe de Pablo en lo escatológico (lo futuro) la resurrección de los muertos que no va a pasar, al morir, sino cuando Jesús regrese.  La ortodoxia con éxito contradice a Pablo haciendo la llegada del creyente a estar "con Cristo" un asunto de su partida (individual) a él, en lugar de la venida de Cristo a nosotros. "Que no se turbe vuestro corazón ... porque voy a preparar un lugar para vosotros ... vendré otra vez [la Parusía], y os tomaré a mí mismo" (Juan 14:1 al 3).

 Pablo en completa armonía con Jesús, en primera a los Tesalonicenses 4:13 al 17, anuncia la unión de los creyentes con Cristo, sólo por el evento del retorno de Cristo: "Así, estaremos siempre con el Señor". Es tirar el Nuevo Testamento y a Pablo a la confusión si a continuación, leemos Filipenses 1:23, "Mi deseo es partir y estar con Cristo", en el sentido de que, individualmente, en el instante de la muerte del creyente se puede entrar en la presencia de Cristo. Igualmente insatisfactoria, es la suposición de que la promesa de Jesús al ladrón, garantiza una presencia inmediata con Cristo en el día de la crucifixión. Lo que Jesús de hecho ofreció armoniza perfectamente con Pablo en primera a los Tesalonicenses 4:17, un reencuentro con Jesús en el día futuro del Reino ó Paraíso: "En verdad te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). Es una promesa para el futuro.

La pérdida de una visión clara del futuro Reino y de la resurrección, que intenta explicar la Biblia, es una plaga.  La esperanza cristiana bíblica es estar "con el Señor."  Pablo estaba siguiendo fielmente a su amo, cuando afirmó que el próximo evento en la presencia del Mesías, siempre depende de la futura llegada de Jesús para resucitar a los muertos.  "Así estaremos siempre con el Señor" (primera a los Tesalonisences 4:17), y por ningún otro medio.  "Padre, quiero que también ellos ... puedan estar conmigo ... porque voy a preparar un lugar para vosotros y vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14:1 al 3).

"¿Por qué quieres ir al cielo?", es oportuno decirle al creyente tradicional. Jesús no va a estar allí, después de la resurrección futura y Su retorno. Él va a regresar a la tierra para que podamos estar "con él". Pero estar "con Jesús" significa, heredar la tierra (Mateo 5:5) y gobernar en la tierra con él (Apocalipsis 5:10).

 Nada de esto parecería controvertido, si la iglesia no hubiera perdido de vista el Reino Mesiánico, el corazón del Evangelio de Jesús.

 

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Comentarios El Reino de Dios acontecerá en el futuro

Pastor Mauricio con el debido respeto, ud esta hoy con la doctrina de los testigos de Jehova, o es que como Ud mucho leia las revistas de ellos para analizar conocimientos generales, vajo la premisa biblica de escudriñadlo todo retened lo bueno y desechad lo malo, no teniendo en cuenta que un poco de levadura leuda toda la masa, ni que se debe jugar con una jota o una tilde por que altera el contenido o significado de lo que el señor nos enseña pudiendo quebrantar de esta manera alguno de sus mandamientos; que nos advirtio que hay hechos y sazones que Dios puso en su sola potestad y no nos toca a nosotros saberlos, y que las cosas secretas pertenecen a Jehova nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuetros hijos para siempre ( lucas 23:43 ; salmos 37:11pertenecen a la doctrina de los falsos testigos) Y UD NOS ENSEÑÁBA ESTO, CON LA DIRECCION DE QUE ESPIRITU?, Y CON QUE ESPIRITU HA GANADO TANTAS ALMAS PARA EL REYNO DE LOS CIELOS ? ESTAMOS PREOCUPADOS POR UD ACA EN PIURA, YA QUE LOS AMAMOS MUCHO A UD, SU ESPOSA , SUS HIJOS Y TODA SU FAMILIA; SEGUIREMOS ORANDO POR USTEDES.....SALUDOS DEL HERMANO FERNANDO SAAVEDRA, ROBERT MONTALVO, JOEL MANRRIQUE, JOSE MEJIA, MARIO GARCIA, HERNAN LOPEZ Y MARCO ANTONIO OJEDA; QUE DIOS LOS BENDIGA
MARCO ANTONIO OJEDA CRUZ MARCO ANTONIO OJEDA CRUZ 17/09/2013 a las 05:57
Saludos hermano Marco. Se qué los TJ hablan del Reino de Dios, pero hay muchas cosas que ellos creen sobre el Reino que no se ajustan a la revelación bíblica. Ellos no creen en un regreso literal de Jesús a la tierra, yo si. Ellos no creen en un reino centralizado en Jerusalén como cabeza de naciones, yo si. Ellos no creen en que Dios mismo morará en la tierra renovada después del Milenio, yo si. Ellos no creen en que los impíos serán lanzados al Lago de Fuego, yo si.
Gabriel el ángel anunció a María la duración del Reino de Jesús
Lucas 1:31
Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo:¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
Entonces el ángel le dijo:María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios LE DARÁ EL TRONO DE DAVID SU PADRE;
y REINARÁ SOBRE LA CASA DE JACOB PARA SIEMPRE, y SU REINO NO TENDRÁ FIN.
Gabriel no era TJ, yo tampoco.

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