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Historia Del Cristianismo en El blog de Edificando la Fe

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¿Libre interpretación de las Escrituras?

2 Pedro 1:20

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Lutero y otros reformadores son acusados de fomentar la libre interpretación de la Biblia y aunque el ex monje agustino quería decir con esto que se oponía al reclamo de Roma de ser la única autorizada para interpretarla, en realidad sus hijos evangélicos creen que caben varias vistas del texto bíblico y que eso es legítimo.

Ha resultado en una verdadera tragedia tomar sobre todo el Nuevo Testamento y darle una interpretación de acuerdo a las ideas de turno y esto a través de los siglos. Esta licencia para la interpretación que enfatizan los herederos de los reformadores del siglo XVI ha sido y es, el caldo de cultivo para una iglesia partida en mil pedazos.

Sin duda la antorcha divina no les alumbra y tropiezan en medio de las tinieblas de la Babel religiosa. Jamás entendieron que debían adherirse a la verdad que presenta Pedro, es a saber, que ninguna profecía del Antiguo Testamento, es de interpretación privada. Con esto se nos da a entender que no son las opiniones de los profetas sino que lo que está escrito es el producto de la total inspiración divina.

Los santos hombres de Dios son los profetas desde Enoc, pasando por Abraham, incluido David y los mayores y menores. A nosotros como creyentes en la inspiración verbal plenaria de las Escrituras y el NT, nos conviene meditar que así como los mismos escritores bíblicos no interpretaron a su antojo sus propias profecías, tampoco nosotros tenemos derecho de romper la unidad de las Escrituras o ignorar que todas siguen la línea del plan original.

Deberíamos simplemente seguir el hilo conductivo del tema desde el Génesis y no ser arrogantes para hacer divorciar el Nuevo Testamento del Antiguo, ni para cambiar la esperanza que los creyentes antiguos guardaron por 1300 años.

A estas alturas de la historia será bueno para nosotros discernir este versículo tan conocido pero también interpretado fuera de su contexto.

Jeremías 6:16

Así dijo Jehová:Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron:No andaremos.

 

Definitivamente las sendas que caminaron los patriarcas marcaron el buen camino devocional y doctrinal que debemos seguir los cristianos de hoy. Depende de nosotros elegir camino tan antiguo o escoger la libertina interpretación de la Escrituras.

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Conceptos elevados de la Iglesia primitiva

     

Los Padres de la Iglesia escribieron sobre aspectos relacionados a la vida de los primeros cristianos. En este artículo reproducimos los tratados sobre Los Espectáculos y La Vanidad que escriben Tertuliano de Cartago y Clemente de Alejandría.

LOS ESPECTÁCULOS

Tertuliano (*) refiriéndose al anfiteatro, decía: “Si son lícitos el salvajismo, la crueldad y la impiedad, podemos ir al anfiteatro. Hay quien ve con horror el cadáver de un hombre fallecido de muerte natural y, sin embargo, verá sin emocionarse siquiera los trozos ensangrentados de los cuerpos de los gladiadores, a quienes con látigos y varas se ha obligado a cumplir su criminal tarea. Aun tratándose de los que justamente han sido condenados al anfiteatro, ¿no es monstruoso que, al recibir su castigo, se les obligue a convertirse en asesinos? Yo creería insultar al lector cristiano, al insistir sobre la aversión que deben provocar en él estos espectáculos.  

Tal vez pudiera yo, mejor que otros, a excepción de los que frecuentan tales espectáculos, entrar en detalles de lo que allí ocurre; pero prefiero ser incompleto, que hacer trabajar mi memoria, recordando aquellas escenas”. Respecto a los espectáculos en general, escribía: “Todo eso son verdades pompas del diablo, a las cuales debemos renunciar los cristianos. Para los paganos, el primer indicio de que uno ha aceptado la fe cristiana es que huye de tales espectáculos (…)

¿Cómo pudiera un cristiano recordar a su creador, frecuentado los sitios donde no se habla de Él?¿Cómo podría tener la paz en su corazón, donde se arman disputas por un cochero?¿Cómo aprendería a ser casto, presenciado las excitaciones del teatro? ¿Los gritos de los actores podrán recordarle las exhortaciones de los profetas? ¿Las canciones de un cantor afeminado podrán recordarle el canto de los salmos? ¿Se volverá misericordioso, presenciando las quijadas y las esponjas de los gladiadores? ¡Quisiera Dios preservar a su pueblo de todo apasionamiento por tan perniciosos placeres! ¿No sería monstruoso salir de la Iglesia de Dios, para ir a la del diablo? ¿Del cielo al cieno? ¿De levantar las manos a Dios, a ocuparlas después en aplaudir a un actor? ¿O en alabar a un gladiador con la misma boca que se dice amén en el santuario? ¿O en gritar que viva para siempre a cualquier otro que a Dios y a Cristo?”

Aquellos a quienes se dirigían tales acusaciones replicaban, excusándose: “¿Para qué renunciar a las distracciones públicas, cuando sabemos que Dios nos concede todas las cosas para que usemos de ellas? En ninguna parte de las Escrituras se prohíben los juegos. Elías fue levantado al cielo en un carro; la Escritura nos hablaba de coros, de címbalos, de cornetas y de arpas, y nos dice que David bailaba delante del Arca. El apóstol Pablo, en sus exhortaciones a los cristianos empleaba términos usados en el circo y en las carreras”. Otros acusándose en su falta de instrucción y de cultura, decían: “No podemos ser todos ni filósofos, ni ascetas. Somos ignorantes y, como no sabemos leer, no comprendemos las Santas Escrituras. ¿Se puede ser más exigente con nosotros?”

Tertuliano replica a los primeros: “¡Cuán ingeniosa es la ignorancia humana, cuando está excitada por temor a que se le prohiban las diversiones del mundo! Es indudable que todo lo que existe procede de Dios. Lo que importa es conocer cuál ha sido el pensamiento de Dios al crearlo y qué uso se debe hacer, para que responda al deseo del Creador. Es indudable que existe mucha distancia entre la pureza original de la naturaleza humana y su corrupción; entre el que la ha creado y el que la ha pervertido… En algunas ocasiones, hasta puede asegurarse que se trata de cosas agradables, inocentes y, si se quiere, excelentes. Porque nadie mezcla el veneno con el jugo del eléboro, a pesar de que este alimento, perfectamente condimentado, aún siendo de gusto exquisito, no deja de ser menos peligroso”.

Tertuliano, De los espectáculos, cap. XVI al XXV. ¿CÓMO APRENDERÍA A SER CASTO, PRESENCIANDO LAS EXCITACIONES DEL TEATRO? ¿LOS GRITOS DE LOS ACTORES PODRÁN RECORDARLE LAS EXHORTACIONES DE LOS PROFETAS? ¿LAS CANCIONES DE UN CANTOR AFEMINADO PODRÁN RECORDARLE EL CANTO DE LOS SALMOS? ¡QUISIERA DIOS PRESERVAR A SU PUEBLO DE TODO APASIONAMIENTO POR TAN PERNICIOSOS PLACERES! EL VESTIDO DE LA MUJER.

Otro motivo de grandes tentaciones era la costumbre de adornar el cuerpo. Para que nos hagamos cargo de ellos, basta conocer cuántos tratados han llegado hasta nuestro tiempo, y que nos prueban que muchas señoras cristianas rivalizaban en lujo y elegancia con las señoras paganas. El lujo romano estaba en su apogeo por entonces y los ricos lo fomentaban hasta el exceso.

Escribía así Tertuliano al principio de su tratado sobre el vestido de la mujer: “…que si existiese en la tierra fe, en proporción a la recompensa que se espera en el cielo, desde el día en que conocisteis al Dios viviente, ninguna de vosotras, queridas hermanas, se procuraría trajes, ni muy llamativos, ni muy costosos”. Y entrando en detalles, añade: “El estuche más pequeño contiene un patrimonio.

Al extremo de un hilo, pende un millón de sesterces. Alrededor de una linda garganta cuelgan adornos de tanto valor que, con lo que se invirtió en ellos, se podrían comprar varios bosques y algunas islas. Se gasta una fortuna solo en adornar las orejas, y los adornos de cada dedo de la mano izquierda de una mujer valen por un saco de plata (…) Veo mujeres que se tiñen el pelo con azafrán, como si se avergonzaran de no haber nacido en la Germania (Alemania) o en la Galia (Francia) (…) ¿Cuál de entre vosotros –dice Dios- podrá volver un cabello blanco en negro? Estas mujeres hacen mentir a Dios, puesto que en vez de volver el cabello blanco o negro, lo vuelven rubio y, según ellas, más gracioso”.

Les recuerda también que, cuando menos lo esperen, que puede caer sobre ellas la mano de hierro de la persecución, y pregunta: “¿Cómo podrá la muñeca, acostumbrada al brazalete en forma de hoja de palmera (spatalis), soportar el hierro de las esposas? ¿Y cómo podrá el talón, tan brillantemente adornado, y después de pisar con tanta majestad, soportar, repito, la opresión del cepo? ¿Las esmeraldas y perlas que cubren el cuello podrán ser reemplazadas por la cuchilla del verdugo?

Se preparan ya los vestidos de los mártires, y los ángeles nos esperan para llevársenos. Disponer para ir a su encuentro, llevando los adornos de los profetas y de los apóstoles. Que vuestro más delicado tinte sea la sencillez; que la rosa de vuestras mejillas sea la modestia y que la gracia de vuestros labios sea el silencio. Haced que en vuestros oídos penetre la Palabra de Dios, llevando en vuestra garganta el yugo de Cristo. Adornaos con la seda de la integridad y con el lino fino de la santidad. Vestidas con tales ornamentos seréis amadas de Dios”. Tertuliano, El vestido de la mujer I, cap. I, IX; II, cap. VI.

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA DICE SOBRE EL MISMO TEMA:

“Aquellas mujeres que embellecen constantemente su exterior, y cuyo interior está vacío, son parecidas a los templos egipcios. Cierto que tienen pórticos soberbios, salas y corredores adornados con columnas, paredes en donde brilla el oro, piedras preciosas, artísticas pinturas y altares cubiertos con telas bordadas. Si entráis en uno de ellos para conocer a los que están dentro, si deseáis ver al dios, cuando el sacerdote haya levantado la cortina, os encontraréis en presencia de un gato o de un cocodrilo”. Donde las señoras romanas lucían particularmente su belleza y sus ricos vestidos era en los baños públicos. Estos establecimientos, de grandes proporciones, podían albergar a millares de personas de uno a otro sexo. Allí se veían mujeres que, para llamar la atención, traspasaban con exceso los límites de la modestia.

Clemente hace una brillante descripción del lujo que ostentaban aquellos establecimientos. Levantábanse tiendas de telas finas, que se adornaban con dorados muebles y con vasos de oro y plata, que servían para la comida y para el baño : QUE VUESTRO MÁS DELICADO TINTE SEA LA SENCILLEZ; QUE LA ROSA DE VUESTRAS MEJILLAS SEA LA MODESTIA Y QUE LA GRACIA DE VUESTROS LABIOS SEA EL SILENCIO. HACED QUE EN VUESTROS OÍDOS PENETRE LA PALABRA DE DIOS, LLEVANDO EN VUESTRA GARGANTA EL YUGO DE CRISTO. ADORNAOS CON LA SEDA DE LA INTEGRIDAD Y CON EL LINO FINO DE LA SANTIDAD. (*)

Tertuliano (160 D.C.– 220 D.C.) fue un líder de la Iglesia y un prolífico escritor durante la segunda parte del siglo segundo y primera parte del tercero. Nació, vivió y murió en Cartago en el actual Túnez. Él fue quien inmortalizó la famosa frase: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. Clemente de Alejandría fue el primer miembro de la Iglesia de Alejandría en recibir notoriedad además de ser uno de los más destacados maestros de dicha ciudad. Nació a mediados del siglo II y se estima que murió entre los años 211 y 216. (Tomado del libro “Historia de la Iglesia Primitiva” por E. Backhouse y C. Tyler)

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¿EXISTIÓ JESÚS?

 

 TAGS:historia del cristianismo

UN AMIGO ME DIJO QUE JESÚS NUNCA EXISTIÓ. ¿CÓMO SE RESPONDE A ALGO ASÍ?

Todavía hay gente hoy en día que afirma que Jesús nunca existió; que fue solamente un personaje mitológico.

Bertrand Russell lo dice así: “Podría decir que a uno no le preocupa la cuestión histórica. Históricamente, es muy dudoso que Cristo haya existido jamás, y si existió, no sabemos nada de él; por eso no me preocupa la cuestión histórica, que es muy difícil. Me preocupa Cristo tal como aparece en los Evangelios” (Why i am not a Christian, Por qué no soy cristiano, p. 11, nota 8).

Sin embargo, los que hacen tal acusación, además de que no son historiadores, son sorprendentemente ignorantes de los hechos.

El Nuevo Testamento contiene 27 documentos separados que fueron escritos en el siglo primero de nuestra era. Estos escritos contienen la historia de la vida de Jesús y los principios de la iglesia cristiana, desde cerca del 4 a.C. hasta la década del año noventa d.C.

Los hechos son registrados por testigos oculares, quienes dieron testimonio personal de lo que habían visto y oído. “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (1 Juan 1:1).

Además, la existencia de Jesús es registrada por el historiador Flavio Josefo, quien nació en el 37 d.C.: entonces existió Jesús, un hombre sabio, si se le puede llamar hombre, pues él fue un hacedor de maravillas, maestro de aquellos hombres que reciben la verdad con gozo. Él atrajo a sí a muchos judíos y gentiles.

“Él fue (el) Cristo; y cuando Pilato, a su sugerencia de los principales de entre nosotros, lo había condenado a la cruz, los que le amaron desde el principio no lo olvidaron, pues él se le apareció vivo otra vez al tercer día, como los profetas divinos habían predicho éstas y otras diez mil maravillas acerca de él; y la tribu de los cristianos, nombrados así por causa de él, no está extinta al presente” (Antigüedades, XVIII, III).

Aunque este pasaje ha sido debatido, debido a la referencia a Jesús como el Cristo y a su resurrección de entre los muertos, el hecho de su existencia no se ha puesto en duda.

Cornelio Tácito (112 d.C.), historiador romano, al escribir sobre el gobierno de Nerón, se refiere a Jesucristo y a la existencia de cristianos en Roma (Anales, XV, 44). Tácito, en otra parte de sus historias, se refiere al cristianismo al aludir al incendio del templo de Jerusalén, en el 70 d.C. esto fue conservado por Sulpicio Severo (Crónicas 30:6).

Hay otras referencias a Jesús o sus seguidores, tales como la del historiador romano Suetonio (120 d.C.), en vida de Claudio, 25.4 y vida de los Césares, 26.2, y Plinio el joven (112 d.C.) en sus epístolas, x.96.

Estos testimonios, tanto cristianos, son más que suficientes para desechar cualquier idea de que Jesús nunca existió. A la luz de las evidencias, es absurdo tener tal opinión. Sabemos más acerca de la vida de Jesús que de cualquier otro personaje del mundo antiguo. Su nacimiento, vida y muerte son revelados con más detalles que los de otras personas de la antigüedad cuya existencia es considerada real por los historiadores.

Al examinar las evidencias acerca de la vida de Cristo a partir de fuentes contemporáneas ajenas al Nuevo Testamento, Roderick Dunkerley llegó a esta conclusión: “En ninguno de estos diversos testimonios acerca de Cristo existe la mínima indicación o idea de que él no fuera una persona histórica real”.

“En realidad se ha alegado, y creo que con mucha razón, que las teorías míticas, acerca de los principios del cristianismo son hipótesis especulativas modernas, motivadas por prejuicios y rechazos ilógicos. No debería nadie atreverse nunca a dudar de que Jesús haya existido, dice Merezhovsky, a menos que antes de la duda, la mente haya sido oscurecida por el deseo de que Jesús no hubiera existido” (Robert Dunkerley, Beyond the Gospels, Más allá de los Evangelios, pp. 29,30).

 

 

 

 

 

 

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Los Padres Apostólicos( Hasta la mitad del siglo II)

 La Didajé, enseñanzas griegas del siglo I.

San Clemente de Roma, después del año 96.

San Ignacio, Obispo de Antioquia, mártir en el año 110.

San Policarpo, Obispo de Esmirna, hacia el año 130.

Epístola a Bernabé, autor desconocido, quizá de Alejandría, hacia el 138.

El Pastor, de Hermas, final siglo I o del II.

Segunda carta a los Corintios, falsamente atribuida a Clemente.

Apologistas Griegos

Epístola a Diogneto, de Cuadrato, año 123-124.

Apología a Adriano, de Arístides, de Atenas, año 123-124.

Apología de Aristón de Pella, año 140 y perdida.

Varias de San Justino Martir, era de Siquem, muere el 165.

Taciano el Sirio, Concordia de los cuatro evangelios, Diatessaron.

Milciades, perdidas.

Apolinaaar.

Atenágoras de Atenas, escrita en el 177.

Teófilo de Antioquia, nace cerca del Eúfrates, escrita hacía el 180.

Melitón de Sardes, escrita en el 170.

Hermias.

La literatura antiherética contra; gnósticos, maniqueos y montanistas. 

San Irineo de Lyon, nace en Asia, hacia el 150.

La escuela Alejandrina

Clemente de Alejandría (150-215).

Orígenes (185-253), De él es la célebre frase, “Fuera de la Iglesia no hay salvación”

Romanos

Minucio Felix, en Roma, año 197.

San Hipólito, en Roma, muere el año 235, “Del porque de la Encarnación”.

Novaciano, en Roma, el 253 se separa de la Iglesia.

En África.

Tertuliano, (-197-220), “Sobre el matrimonio”

San Cipriano, (-248-258)”No puede tener a Dios como Padre, quien no tiene a la Iglesia como madre”

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La Biblia: El libro prohibido (parte I)

La Biblia: El libro prohibido
Departamento de profecías bíblicas


Con sus miles de dioses en el primer siglo de la era cristiana, el estado romano era la forma más refinada que tenía Satanás para controlar al pueblo de Dios y su creación. La religión era puro misticismo. El monoteísmo era la madre y hermana gemela de la desesperación, lo cual era evidente por el pueblo judío pisoteado y dividido. La gloria del Shekinah de Israel había partido. Las diez tribus del reino unido de David habían sido dispersadas 700 años antes y la mayoría de judíos desde el cautiverio en Babilonia habían rehusado regresar a su tierra natal. El desasosiego civil en Palestina era desenfrenado y la nación estaba gobernada por Herodes, un demonio. Todos los caminos conducían a Roma y la desesperanza caracterizaba la nación bajo el dominio romano. Bretaña era el extremo de la tierra y una espina en el costado de Roma, ya que su pueblo era el único capaz de enfrentarse a las legiones romanas y luchar de pie. Los británicos eran un pueblo extraordinario con un destino fuera de lo común.


¿Cuántas personas hoy saben que Constantino era británico? Todos los registros prueban este hecho, pero la historia se rescribió en favor de un origen y autoridad diferentes para la iglesia cristiana. Cuando él asumió el título de César romano, Roma se convirtió en la sede de la iglesia cristiana y así se cambió el lugar de origen del cristianismo a fin de validar su autoridad. Para el año 590 de la era cristiana, 275 años después de Constantino, el Papa Gregorio envió a Agustín a "cristianizar" a Inglaterra, pero Agustín fielmente registró que el cristianismo ya existía en Inglaterra muchos siglos antes de su llegada.


La tradición enseña que la iglesia madre donde se originó el cristianismo en Inglaterra estaba en Glastonbury, y que fue fundada por José de Arimatea en el año 36, sólo tres años después de la muerte y resurrección de Jesús, siendo pastoreada posteriormente por él mismo. Esta nueva religión cristiana sobrepasó el druidismo y se propagó hasta Gales, Cornwall, Escocia e Irlanda. Solidificó a un pueblo destinado a enfrentarse a las legiones romanas en un asedio que prevaleció por 300 años.


Se necesitó de la encarnación, de que el propio Dios se hiciera carne, para acabar con el mito de Roma y quebrantar el dominio de Satanás en la tierra. Jesús lo hizo mediante la obediencia al Padre, no a través de una revolución pacífica tal como la que llevó a cabo Gandhi. En el mundo judeo cristiano, la forma más eficaz de resistir la tiranía es obedeciendo a Dios, pero este punto de vista lo rechaza el mundo secular. En la Palabra de Dios está registrado que el Creador tiene control sobre la historia. Sus libros están colmados con recuentos de personas cuyo mayor anhelo era llegar al cielo mediante la obediencia y paciencia, ya que Dios tiene cientos de promesas para todos los que confían en él. La Biblia no es el hombre en una búsqueda continua por Dios, sino la historia de Dios descendiendo del cielo y viniendo a buscar al hombre.


Jesucristo fue un revolucionario que confundió a sus antagonistas. César era considerado un dios con todo el poder y autoridad que le otorgaba esa posición. El imperio romano era la obra maestra de Satanás, el aparato perfeccionado después de todas sus fallas con Babilonia, Asiria, Persia y Grecia. No obstante, el Señor Jesucristo sólo necesitó cinco segundos para despojar a César de toda su deidad, cuando dijo: "Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt. 22:21). En el proceso, César se convirtió en sólo otro rey y Dios fue restaurado para siempre a su posición eterna.


Los mil años que Satanás pasó perfeccionando su sistema para tomar control de la tierra, fueron destruidos en el lapso de tiempo que necesitó el Señor para pronunciar estas 17 palabras. Jesucristo fue "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn. 1:29). Eso fue una realidad cuando se hizo obediente hasta morir en la cruz. Con su muerte y sepultura, la ley fue satisfecha y con su resurrección el hombre fue justificado, ¡porque él vive! Sus últimas palabras antes de ascender al Padre contienen la gran comisión: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt. 28:19).


El fruto del trabajo de José de Arimatea en Inglaterra, se extendió hasta la costa oeste de Escocia en donde se encuentra la pequeña isla de Iona, de sólo cuatro kilómetros de largo por dos kilómetros 400 metros de ancho, con unos cientos de hectáreas de terreno cultivable. Allí en el año 564, durante la cristianización de Europa, un misionero de Irlanda llamado Columba estableció una escuela de predicadores. Por 34 años evangelizaron el territorio principal y las islas vecinas.


El colegio en Iona era difícilmente un monasterio, al profesorado le permitían casarse y el programa de estudios estaba designado para entrenar eruditos y misioneros para que partieran como soldados de Cristo, conquistando y ocupando los territorios aledaños habitados por paganos. En esta pequeña isla se encontraba una escuela que hizo más que todo el cristianismo combinado, durante la edad del oscurantismo, período que abarcó entre los años 500 al 800, predicó un evangelio puro en todas partes de Bretaña y Europa.


A los eruditos y estudiantes de Iona se les llamaba "Culdees". Proclamaban la autoridad de la Escritura y convocaban por el establecimiento de ancianos o presbíteros en cada iglesia para que las gobernaran. Reclamaban su origen desde los apóstoles Juan y Pablo. Esta doctrina estaba en conflicto con el cristianismo romano y finalmente terminaron por chocar. La iglesia Culdee era clandestina en 1297, cuando la iglesia romana prohibió los centros de aprendizaje y dispersó a los maestros. Estos maestros continuaron su trabajo en partes remotas de Escocia y más allá, pero después del año 1297 la antigua iglesia Culdee desapareció como una organización visible.


Conforme la fe antigua avanzaba en forma secreta, sus herederos continuaban promoviendo la reforma. Estos reformadores se encontraban en cada país mucho antes de la Reforma. La persecución mantuvo a estos movimientos ocultos, pero a todo lo ancho de Escocia se encontraban grupos pequeños que miraban al Señor Jesucristo como al único mediador entre Dios y los hombres. En Inglaterra, John Wycliffe fue un producto de la doctrina Culdee y sus seguidores llegaron a ser conocidos por el nombre con que los reconocemos hoy, como Lolardos. En 1494, 30 personas llamadas "Los Lolardos de Kyle", cerca de Glasgow, fueron llevadas ante el arzobispo acusadas de herejía. Se supo luego que su herejía consistía en practicar las doctrinas antiguas de la iglesia Culdee.


La garra mortal de Satanás sobre Inglaterra en los días de Wycliffe y durante las 14 décadas que conllevaron a la Reforma, recordaban al tiempo de Roma. El diablo le había negado al pueblo de Dios su Palabra y tenía sujeta a la iglesia con la noción de que era mejor obedecer las leyes del gobierno que a Dios. El Señor, así como consiguió al apóstol Pablo en el siglo primero, encontró a John Wycliffe y a John Huss en el siglo XIV, a John Colet y Girolamo Savonarola en el siglo XV y a William Tyndale y Martín Lutero en el siglo XVI. Dios siempre usa a siervos que confían en él y le obedecen, para restaurar a los hombres en sus caminos.


El Señor condujo su orquesta de santos, preparó y le dio forma al campo de batalla para la guerra que se avecinaba. Obedientemente Wycliffe tradujo y entrenó a sus estudiantes los Lolardos, quienes practicaban sus enseñanzas y se convirtieron en instrumentos para distribuir la Palabra de Dios y proveer una selección de nuevos Pablos, para que actuaran cuando llegara la hora de decidir. Su valor y paciencia fueron verdaderamente admirables. Ya para finales del siglo XV, 1.500 años después de la muerte de Wycliffe, la evidencia circunstancial llevó a John Colet a convertirse en el líder secreto de los Lolardos y la evidencia directa nos insta a creer que los Lolardos secretamente influyeron en muchos de los reformadores, incluso sin que se dieran cuenta, a fin de que llevaran a cabo la agenda secreta de hacer que la Palabra de Dios estuviera accesible a las naciones. Sabemos que Colet financió a Erasmo, influyó en Tyndale y fue personalmente responsable de que todos pudieran leer las palabras de Pablo. Una circunstancia similar fue la que experimentó Staupitz, el benefactor de Lutero, quien se advirtió de sus cualidades y consideró que eran necesarias para llevar a cabo la Reforma en Alemania. Fue Staupitz quien le dio a Lutero su primera Biblia y lo animó a predicar en público.


Son muchos los que han ayudado o influido en la vida de siervos de Dios, que predicaron el evangelio. Ignoramos sus nombres, sólo el Señor los conoce, tal como esos cristianos en Damasco que ayudaron a Pablo: "Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta" (Hch. 9:25). Ellos sin embargo, recibirán las recompensas eternas de los apóstoles y reformadores por su obediencia y sacrificio. La última petición del apóstol Pablo en la tierra, preservada en 2 Timoteo, fue de que Timoteo le llevara los libros y pergaminos. Era el año 66 de la era cristiana y las últimas palabras que escribió Pablo, estaban designadas a solidificar el registro para esos que vendrían después. La piedra angular para las iglesias establecidas por Pablo fue: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Ti. 3:16).


Durante los 33 años que siguieron a la resurrección del Señor, el Espíritu Santo escogió a hombres como instrumentos para que escribieran las cartas y libros que conforman el Nuevo Testamento. Estos escritos cesaron para finales del primer siglo y se convirtieron en la norma para los cristianos en dondequiera que se predicaba el evangelio. Por 500 años el mensaje fue traducido al latín, armenio, siriaco, cóptico y en el idioma de todos los que recibieron el evangelio.


La ley hebrea, traducida al griego, se conoció como la Septuaginta o Versión de los Setenta y fue reconocida como el canon del Antiguo Testamento. En el año 397el Sínodo de Cartago oficialmente declaró 27 libros como el Nuevo Testamento y a la Septuaginta como el Antiguo Testamento, con una nota sobre los 14 libros apócrifos incluidos como instrucción e historia, pero no como escritos inspirados.


En Belén, Jerónimo, el lingüista y erudito más destacado de su tiempo, fue comisionado por el Papa Dámaso para traducir estos libros de los manuscritos en griego que estaban en su posesión. Quinientos años después la iglesia occidental aceptó universalmente La Vulgata. Conforme pasó el tiempo, La Vulgata fue adulterada al copiarla, la interpretación del canon quedó limitada a unas cuantas docenas de eruditos en cada generación quienes usurparon la habilidad del Espíritu Santo para actuar por medio de la instrucción individual, tal como se hizo en el principio. Ese era el estado de las cosas para los años 1380, el día de Wycliffe; para 1516, el día de Erasmo y en el 1525, el tiempo de Tyndale.

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¿Qué es el día de Acción de Gracias en USA?

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CUANDO UNA NACION SE UNE PARA AGRADECER A DIOS

Muchas personas piensan del día de acción de gracias como una maravillosa celebración, que les permite tener un largo fin de semana disfrutando de una suculenta cena. O tal vez, piensan que el día de acción de gracias es simplemente el principio de las celebraciones navideñas. ¿Cuál es el verdadero significado del día de acción de gracias? Catherine Millard escribe:

 

Podemos rastrear ésta histórica tradición cristiana de Los Estados Unidos, desde el año 1623. En noviembre de 1623, después de recolectar la cosecha, el gobernador de la colonia de peregrinos “Plymonth Plantation” en Plymonth, Massachusetts, declaró:

“Todos ustedes, peregrinos, con sus esposas e hijos, congréguense en la casa comunal, en la colina… para escuchar al pastor, y dar gracias a Dios todo poderoso por todas sus bendiciones.”

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Este es el origen de nuestra celebración anual del día de acción de gracias. En los años siguientes, el congreso de los Estados Unidos proclamó en varias ocasiones el día de acción de gracias al todo poderoso. Finalmente, el 1° de noviembre de 1777 fue oficialmente declarado como día feriado:

“para solemne acción de gracias y adoración que con un corazón y en unidad de voz, las buenas personas expresen sus sentimientos de agradecimiento, y se consagren al servicio del su divino benefactor,…y que sus humildes súplicas plazcan a Dios, por medio de los méritos de Jesucristo, quien es misericordioso para perdonar, borrando y olvidando su pecados… Que plazca a Dios que las escuelas y seminarios de educación, tan necesarios para cultivar principios de verdadera libertad, virtud bajo su mano protectora, y prosperar la religión para la promoción y engrandecimiento de ese reino el cual consiste de paz, justicia y gozo en el Espíritu Santo…”

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De nuevo, el 1º de enero de 1795, el primer presidente, George Washington, escribió su famosa proclamación de acción de gracias, en la cual él dice que es…

“nuestro deber como personas con reverente devoción y agradecimiento, reconocer nuestras obligaciones al Dios todopoderoso, e implorarle que nos siga prosperando y confirmado las muchas bendiciones que de El experimentamos…”

El jueves, 19 de febrero de 1795, George Washington apartó así ése día como el día nacional de acción de gracias.

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Muchos años después, el 3 de octubre de 1863, Abraham Lincoln, proclamó por carta del congreso, un día nacional de acción de gracias. “El último jueves de noviembre, como un día de acción de gracias y adoración a nuestro padre benefactor, quien mora en los cielos” en esta proclamación de acción de gracias, el 16º presidente dice que es…

“anunciado en las Sagradas Escrituras y confirmado a través de la historia, que aquellas naciones que tiene al Señor como su Dios, son bendecidas. Pero nosotros nos hemos olvidado de Dios. Nos hemos olvidado de la mano que nos preserva en paz, nos multiplica, enriquece y fortalece. Vanamente nos hemos imaginado, por medio del engaño de nuestros corazones, que todas éstas bendiciones fueron producidas por alguna sabiduría superior y por nuestra virtuosidad. Me ha parecido, apropiado que Dios sea solemne, reverente y agradecidamente reconocido como en un corazón y una voz, por todos los americanos…”

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Por eso es que cada año en el día de acción de gracias, los americanos dan acción de gracias a Dios todopoderoso por todas sus bendiciones y misericordias durante el año.

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Dorothea Trudel, los inicios de la sanidad por fe

Dorothea Trudel, los inicios de la sanidad por fe

Dorothea nació el 27 de octubre de 1813. Fue criada en una familia muy pobre en Männedorf, Suiza. Ella fue una de 11 niños. Su padre era un hombre violentó que bebía, y no podía mantener a su familia económicamente. Dorothea tuvo una madre muy piadosa que oraba continuamente. Que no podían pagar los médicos por lo que normalmente cuando estaban enfermos se apoyaban en Dios y la oración. Dorothea vio muchas respuestas sorprendentes a las oraciones, tal que estableció esto como una base de fe, en la bondad de Dios, en su corazón. 

A pesar de su infancia se habían cubierto con la necesidad de la oración, que ahora cayó en la cuenta que esto era algo que Dios quería que hiciera. 

Un médico en la zona se convirtió en cuestionador de que tantas personas se le acercaban y no había ninguna supervisión médica. Fue al Ayuntamiento de Zurich, y se dictó una orden para detener Dorothea su trabajo. Ella no sabía qué hacer. Sus casas se llenaron con los enfermos. Así decidió continuar con su trabajo y apelar el fallo. El recurso fue derrotado, y le dijeron que era ilegal curar sin la ayuda de un médico. Decidió ir a los tribunales superiores. En noviembre de 1861, una resolución superior tribunal revocó todas las decisiones de los tribunales inferiores y se le permitió continuar orando por los enfermos. 

La Fiebre tifoidea estalló en Mannedorf en el otoño de 1862. Dorothea estaba en el grueso del trabajo de enfermería. Se agotó cuidando a los enfermos, y ella misma se enfermó. Sentía que no se recuperaría. Falleció a las 7:30 de la tarde el 6 de septiembre de 1862. Está
enterrada en el patio de la iglesia en Mannedorf.

Su Vida

Dorothea Trudel era una florista suiza, y con el tiempo llegó a tener muchos trabajadores menores de ella, cuando tenía unos treinta y siete años de edad, cuatro o cinco de sus trabajadores cayeron enfermos. La enfermedad había resistido a todos los 
tratamiento, cada uno empeoró, al parecer sin esperanza. Fue una profunda y sincera cristiana, y siempre diligente y desinteresada, pero la ansiedad por su gente de trabajo la llevó a la oración ferviente y estudio de la 
Escrituras para buscar un alivio. Como una luz repentina, dice, leyó el bien conocido pasaje de la Epístola de Santiago, 5: 14, 15, que brilló en ella. 

"Si la habilidad médica fue inútil, no lo fue la oración? Y no podía el Señor que eligió para sanar a través de medicamentos, también se curan sin ellos? Está limitado necesariamente uno a los medios humanos? Hubo un tiempo en cuando su poder de curación fluía directamente, ¿no podría ser  recibido directamente todavía? " 

Agitada por estas preguntas, buscó ayuda en la oración, y, a continuación de rodillas junto al lecho de estos enfermos, oró por ellos. Ellos se recuperaron, y la idea que en un principio la había sobresaltado, se convirtió ahora 
la condena reiterada de su vida. 

Se propagó su fama, otros que estaban enfermos, vinieron a ella en busca de socorro, pero ella sólo buscaba la recuperación de los pacientes por la oración. Muchos fueron sanados. Sus puertas fueron sitiadas, y al fin dio su consentimiento para recibir 
enfermos en su casa, por compasión. Poco a poco dividió su propia casa en tres, y al final se convirtió en realidad en un hospital. 

Ella vivió una vida de humildad y sencillez perfecta, por la fuerza de la fe, y a su muerte la obra fue llevada a cabo por el Sr. Zeller, que también tuvo éxito maravilloso en respuesta a la oración.

Curas notables. 

Se han reunido en su biografía, así autenticados los casos de respuesta a la oración, cuando el paciente se consideró totalmente desahuciado de ayuda médica. 

"No fue uno de una rodilla rígida, que había sido tratado en vano por los mejores médicos en Francia, Alemania y Suiza, otro  anciano que no podía caminar, y había sido abandonado por sus médicos, pero que pronto prescindió de sus muletas, llegó un hombre con un pie quemado, y los cirujanos dijeron que era un caso de "amputación o muerte y él también fue curado, uno de los mejores médicos de Wurtemberg, da testimonio de la curación de un paciente sin esperanza, y otro permaneció seis semanas, y dice que vio todo tipo de enfermedades curadas, cánceres y 
fiebres que fueron curadas con éxito, la epilepsia y la demencia con más frecuencia que cualquier otra forma de la enfermedad. 

"Ni es la vida y la experiencia de Dorothea Trudel una excepcional. El Pastor Blumenhart de Wurtemberg, tuvo su casa llena un año con pacientes, y las curaciones se producían constantemente. 

"La madre de Dorotea Trudel era una mujer sumamente piadosa, y  
su costumbre, cuando alguno de sus hijos estaban enfermos, no era más que en la oración a los pies del Médico Celestial, como Dorothea misma dice: 
«Nuestra madre no tenía cura, excepto la oración, y aunque en ese momento lo hicimos sin querer entender mas, sin embargo, desde entonces, hemos averiguado, que era la mano sanadora del Salvador, la que ayudó a restaurarnos "

Curado de la viruela. 

"Incluso cuando tuve la viruela, y se quedó ciego. Nuestro padre no estaba en casa (él, su padre, desgraciadamente, no era una persona religiosa), y cuando nuestra madre le pidió que fuera en busca del doctor, diciéndole lo mal que estaba, no lo creía, y prefirió quedarse con sus amigos. Nuestra madre, sin embargo, ella rezó por él, por todos nosotros, especialmente por su hijo enfermo, y antes de que mi padre llegue a casa, mis ojos fueron reabiertos. " 

Ataques de pánico. 

"Una vez más, uno de mis hermanos tuvo un ataque llevado a través de un susto. Fue un ataque tan violento y doloroso, y nos alarmó. Esto vez, también, nuestro padre estaba fuera, y nuestra madre nos dijo: Yo sé que esta es una enfermedad terrible, mis hijos, es una de las mayores pruebas que podría tener, pero Jesús, que curó a ese muchacho loco, puede curar a nuestro hijo. No íbamos a hablar del ataque a nadie, vamos a ir sólo a Jesús acerca de él, y luego oró con nosotros. 

"No mucho después de nuevo  nuestro padre que estaba tomando a satisfacción por la casa pública. Esta vez la madre le dijo lo que había ocurrido en su ausencia, pero se rió y dijo, ' no puedo creerlo, es solo que se asustaron al niño. " 

"Su esposa le respondió:« Por el bien de su falta de fe, espero que el niño tendrán otro ataque mientras usted está en casa, de modo que pueda presenciar usted mismo, entonces usted va a creer, ruego a Dios, sin embargo, que esta puede ser la última vez.
"Sucedió una semana después de que otro ataque más terrible vino, el niño echaba espuma con violencia, y tuvo convulsiones; en esta ocasión el padre estaba presente, y fue convencido de la naturaleza del ataque, y alarmado por lo que vio. Pero
la oración de la madre fue oída, y la enfermedad nunca se manifestó de nuevo por treinta y cuatro años, mientras que ambos padres vivían".

Al comprar una vaca. 

"Nuestro padre para irse al extranjero, vendió una de nuestras dos vacas, y tomó el producto con él. (Él, mi padre, era un derrochador irresponsable, ocioso, y amante de la vida pública.) Un vecino rico directamente nos había ofrecido a préstamo de 
suficiente dinero para comprar otra, esta propuesta mi madre la aceptó agradecida. 
Aunque no entiendo mucho de negocios de este tipo, sin embargo, la vaca que compramos nos sirvió tan notable, que nos vimos obligados a reconocer de donde recibimos la bendición. En verano podíamos vender catorce medidas de leche, en invierno, doce para el ganadero, y así el dinero prestado fue rápidamente pagado. 

"Al mismo tiempo, la vaca acabó el trabajo agrícola requerido, con tal fuerza y rapidez, nos asombramos. Cuando nuestro padre, 
regresó, nos oyó hablando con placer de este animal, y llegó a estar tan furioso con el pobre, que estaba decidido a venderlo, y en realidad lo ofertó en la mitad de su valor. 

"Los niños fueron recelosos y estaban en un susto continuo. Cuando alguien venía, cerca de la casa, pensábamos que seguramente se iba a perder nuestra vaca. 
Pero mamá nos exhortó, porque, dijo, "Si tu padre puede hacer siempre lo que le gusta, ninguno de ustedes estaría vivo ahora, pero Dios no lo dejará ir más lejos de lo que él ve a ser para nuestro bien. 
Créanme, Dios, que nos ha dado esta vaca, la guardará para nosotros todo el tiempo que lo necesitemos. " 

"Y así fue, la vaca no nos dejó, mientras nuestra madre estuvo 
viva, y cuando todos estábamos bendecidos, el comprador vino, y pagó un alto precio por la criatura, después de haber oído de sus maravillosos poderes, el hombre a quien le vendía la leche durante tantos años, pero no bien se llevó el animal a su nuevo hogar, la maravilla cesó, y esa vaca no tenía nada mejor que cualquier otra ". 

Un señora curada, que había sido rechazada de un asilo. 

"La Señora M ----, la madre de doce hijos, había sido bastante perturbada mentalmente por la muerte de su marido, y había sido efectivamente enviada lejos, a un asilo. Ella vino a casa de Dorotea, fue presentada en sus oraciones, y después de siete semanas se fue perfectamente curada. Reconoció que el Señor estaba como su ayudador, y seguido siendo así hasta hoy. " 

EL ALMA curada, así como el cuerpo. 

En muchas ocasiones, experimentó maravillas de la ayuda de Dios, mientras que sostenía que realizar maravillas para el cuerpo,  es la parte menos importante, pero a veces logra lo que es mucho mayor, incluso la salvación de las almas. 

"Entre otros, uno llamado B. T ----, se acercó a ella, había estado sufriendo durante seis meses a partir de una enfermedad de los huesos, y había estado por un largo período en un hospital suizo, bajo tratamiento médico. Pero por consejo de amigos cristianos, buscaron para el alivio de 
su enfermedad la casa de Dorotea. Su atención se inició en la primera semana de su visita, y en un par de semanas estaba completamente recuperado". 

En una ocasión vino un joven artesano, en el que el cáncer había hecho tal progreso como para que cualquier enfoque que le hace insoportable. 

"En las lecciones de la Biblia, este hombre, una vez frívolo, ahora un investigador serio, había aprendido que la mejora debe comenzar, y desde el día en que confesó sus pecados contra Dios y el hombre, la enfermedad disminuyó. Algún tiempo después se reconoció un pecado que hasta entonces había ocultado, y luego rápidamente recuperó su salud corporal, y regresó a su casa curado del espíritu también. " 

"Una señora en S ---- tanto se había lesionado en la rodilla por una caída, que durante semanas permanecía en la mayor agonía. Los doctores declararon que sería la hidropesía, pero el médico celestial que ha dado esas promesas que se cumplirán hasta el fin del mundo, y por la oración, y la imposición de  manos de Dorotea, la rodilla se curó en veinte y cuatro horas, y la la hinchazón había desaparecido ". 

La oración SI, mesmerismo NO. 

"Varias personas han sostenido que su trabajo era de hipnotismo, y una vez que se le pidió a visitar a un paciente, le rogó encarecidamente al Señor, no , para curar a través de sus medios si se emplea mesmerismo, si no, para permitir la recuperación, nunca fue a la casa de esa mujer. La mujer fue curada en un poco de tiempo, aunque Dorotea nunca había entrado en su casa, y no había, por lo tanto, ninguna oportunidad de colocarse en una relación hipnótica con este paciente. " 

AYUDA EN ASUNTOS PECUNIARIOS. 

"En los asuntos pecuniarios, también, el Señor era su ayudador. Muchas veces, que había algo de pagar, y no tenían los medios con que satisfacer las reclamaciones. Una vez, Dios realmente envió ayuda por medio de un enemigo, que ofreció dinero, otra vez, mil trescientos florines vinieron de Holanda, que era los que se necesitaban, y también inesperada en una tercera ocasión estando a punto de pedir dinero prestado para pagar el pan, cuando doscientos cincuenta francos llegaron". 

LA VIDA DE FE DEL SR. Zeller. 

Después de la muerte de Dorotea Trudel, el trabajo en Maennedorf, instituido por ella, fue impulsado y llevado a cabo por el Sr. Samuel Zeller, que había sido su socio. Se ha publicado dos informes, que contienen muchos casos de respuestas a la oración, mostrando que todavía le bendijo el Señor con resultados, para recompensar la confianza de sus fieles. 

"No se encuentra una enfermedad más obstinada que la epilepsia, pero varios casos se registran de pacientes que están siendo restaurados a la salud perfecta. 
Personas que padecen de trastornos mentales y convulsiones son frecuentemente llevadas a Maennedorf, y muchos regresaron curados o beneficiados. 

"En una ocasión, una señora que había sido afectada por un dolor de cabeza constante durante cinco años, encontró que su trastorno fue eliminado rápidamente bajo la influencia de la oración. En otros casos, la pasión por la bebida fuerte fue quitada; fiebre más o menos fuertes desaparecieron, y los temas de los diversos tipos de enfermedades crónicas, incluso algunos al parecer, muy avanzada en el consumo, han encontrado su retorno a la normalidad bajo la misma influencia. 

"Infelices víctimas de engaños espiritistas han encontrado liberación en el propiciatorio por la oración, y allí, también, muchos en la esclavitud del pecado, me he alegrado de que encontraran al Salvador. 

"Un paciente afectado con convulsiones, que llegó hace varios años sucesivamente, sin ser curado, por fin, confesó que tenía un libro de 'encantos' en el que se puso un cierto grado de fe, y que se había recomendó a los demás. Fue conducido a ver la locura y el pecado de tales las cosas, y poco después que el libro fue quemado fue restaurado a la salud ". 

Muchos casos se han producido cuando el paciente fue totalmente incapaz de venir a Maennedorf, pero la oración se ha ofrecido allí en su nombre, y las respuestas han sido tan frecuentes como los casos que han llegado bajo el mismo techo. 

"Un hermano vivían en R ---- fue presa de una fiebre violenta, y pareció estar a las puertas de la muerte. Una comunicación fue enviada a Maennedorf, una oración unida se hizo en su nombre, y muy poco después, una telegráfica anunció que se estaba recuperando. En esta ocasión, la promesa fue recordada con alegría, 'Antes que clamen, responderé yo "." 

"Tal vez uno de los casos más llamativos de la bendición de es el de una señora, que fue objeto de ataques de locura tan violentos que amenazaron su vida, y que era hasta ahora consciente de su miserable condición, entró en una reunión donde se enteró de la palabra Dios, se pidió que se orara. Un amigo le escribió a Maennedorf, describiendo el caso, y pidiendo la oración en su nombre, y sólo unos quince días después, el mismo amigo comunicó la feliz noticia de su recuperación. Después de un ataque de inusitada gravedad, cayó en un profundo sueño, de la que se despertó en su sano juicio, más que eso, ella aprendió a creer en Jesús como Señor, y se regocijó en su amor.  

"Un paciente en esta institución, que llegó sin ser convertido, y se pensaba estar en un estado moribundo, llegó la buena noticia de salvación, y se permitió alegrarse en el Señor, a través de la simple confianza en Él, y  desde ese momento comenzó a recuperarse rápidamente de su trastorno, y pronto se convirtió en lo suficientemente fuerte para amamantar a otros paciente. " 

Otro caso notable fue el de una joven que, como consecuencia de la ruptura de un compromiso de matrimonio, que se manifestaron los síntomas  de la locura. Ella no sólo se recuperó de su enfermedad, pero encontró al Salvador.

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Los primeros Sanadores de FE: Johann Blumhardt

Primeros Sanadores de FE  

Johann Blumhardt 

La idea de curaciones por la fe como un corolario de la experiencia de Santidad ejerció una importante influencia en el  movimiento de santidad y por ende en los primeros pentecostales; uno realmente observa un salto evolutivo casi inevitable de la Santidad, a principios orientados a la sanidad en el pentecostalismo incipiente. Según el Dr. Synon, uno de los primeros eventos más importantes en la restauración de la "curación" no se produjo en América, sino en Europa: 

1843: Johann Blumhardt un Luterano alemán, quién ya había participado en la liberación de una endemoniada, empezó a orar por una niña que estaba a punto de morir, puso sus manos sobre ella, y ella fue sanada. Esto creó una sensación que atrajo a personas de todas partes de Europa occidental. Esto, a pesar de que Blumhardt mismo insistió en que no era por sus manos que se curaron, pero  que fue la respuesta de Dios a la oración sincera. Blumhardt vio la enfermedad como una manera de nuestra 'caída' existencia y el poder del diablo en la vida humana. Él creía que la manera de resistir a la enfermedad era confesar el pecado y arrepentirse. Con los años, hizo hincapié en la búsqueda del alma para encontrar el "pecado oculto" que podría ser lo que nos enferma. Sin embargo, él no creía que uno podría llegar a ser perfecto o libre de pecado ante Dios en esta vida, lo que significa que todos nosotros, enfermamos. (Synan, op. Cit) 

Parece que hay algo de los viejos errores de la Messalian en la doctrina de Blumhardt de la enfermedad como una manifestación del poder del diablo, esos errores continúan hoy en día en la "Palabra de Fe Movimiento". La influencia que el ministerio Blumhardt aparentemente ejerció en la primera fe-sanidad de la Santidad también puede haber contribuido  a uno de los grandes malentendidos sobre el papel de la "imposición de manos" en la Iglesia, ya que atribuían propiedades curativas a las manos de Blumhardt por sí mismas. 

La "imposición de manos" se ha convertido en la norma, casi indispensable método de transferencia de la "unción" o "bautismo del Espíritu Santo hoy, y sin duda es utilizada en los servicios de sanación también.

Las doctrinas de curación Blumhardt fueron pronto a ejercer una enorme influencia sobre el movimiento de santidad y el pentecostalismo incipiente: 

... El entendimiento de la ampliación de la vida llena del Espíritu revivió la esperanza de la reactivación de los dones del Espíritu en la vida de los cristianos para el ministerio en la Iglesia y en el mundo. En la mayoría de los casos la enseñanza de la sanidad divina encontró amigable aceptación dentro de las asociaciones de santidad, John Inskip daba testimonio de una curación milagrosa por la fe cuando R. Cullis había orado por él ... Cullis, un médico homeópata Episcopal, fue el padre de la reactivación de curación en el movimiento de santidad, así como en el movimiento pentecostal. El último movimiento que finalmente dio más importancia de la que tenía  ... William Boardman se unió a él en la promoción fuerte de la doctrina. 


A.J. Gordon, un prominente pastor bautista , y el más importante de todos, AB Simpson, fundador de la Alianza Cristiana y Misionera estaban fuertemente influidos por Cullis y el trabajo Boardman. Todos ellos, a su vez fueron influenciados por la obra de Pastor Blumhart (o Blumhardt) y Dorothea Trudel en Suiza ... (Dieter, op. Cit. Pp 175-176) 

Fue en este momento que uno de los elementos más heterodoxos que han salido del mundo pentecostal hubo de ver por primera vez la luz del día, la idea de que la enfermedad corporal es causada casi exclusivamente por una falta de fe en la persona de los afligidos. Hoy en día, esto se repite hasta la saciedad por los predicadores "Palabra de fe" que regañan a su público por su falta de fe "todo lo que tienes que hacer es reclamar la curación, o repetir una y otra vez," Yo reprendo la enfermedad en el nombre de Jesús, para ser sanados ". En cuanto a los enfermos que no están curados, son pecadores por falta de fe. Los más destacados predicadores de "Palabra de Fe" no dudan, sin embargo, de valerse de los mejores médicos y hospitales cuando son ellos los que están enfermos. Digo "la mayoría", porque era la prominente "Fe" del predicador Hobart Freeman lo que le llevó a la desgracia de tener su propia doctrina en serio, y se negó a recibir tratamiento médico. Esto le llevó finalmente a la muerte por enfermedad cardíaca.) Para aquellos que insisten en que tales enseñanzas son una aberración de los últimos días, que de alguna manera se ha deslizado en el mundo Carismático por sorpresa, los hechos históricos demuestran claramente lo contrario, como aún otra controversia estalló entre los más predicadores de la santidad y los metodistas más ortodoxos sobre esta novedad: 

La enseñanza temprana de la vigencia de la curación, la influencia de líderes como Cullis y Boardman, fue que la curación ahora por la oración de fe, se aseguró a todos los que creen en la obra redentora de Cristo ... La naturaleza de la oración de fe para la intervención divina, por tanto, dividió profesores santidad. Estas diferencias continúan hasta el presente. La comprensión de la mayoría de las iglesias de santidad fue hundir sus raíces en la comprensión de la curación como providencial y subordinada a la mayor sabiduría de Dios y su soberanía ... la posición más radical, que puede más bien ser llamada "curación por la fe", desarrollada en la teología de la curación común para el movimiento pentecostal del siglo XX. En esa tradición, poner fin a una oración por la curación con "Hágase tu voluntad" constituye un signo de la incredulidad y la derrota ... (Ibíd., pp 176-177) 

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El Conde de Zinzendorf, el jóven rico que dijo Sí.

 


El joven rico que dijo "Sí"

Nicolaus Ludwig von Zinzendorf nació en 1700 en una familia rica y noble. Desde 1662 todos los hombres del clan Zinzen-dorf portaban el título de “conde”, por lo cual Nicolaus es conocido también como el Conde Zinzendorf. La muerte de su padre y el nuevo matrimonio de su madre hizo que quedara al cuidado de su abuela y de su tía, las cuales lo criaron.

Un niño piadoso 

 

El joven conde creció en una atmósfera impregnada por la oración, la lectura bíblica y los cánticos. Con sinceridad infantil, él escribía cartas de amor para Jesús y las lanzaba desde la ventana de la torre del castillo, con la certeza de que el Señor las recibiría y las leería. Cuando los soldados suecos invadieron Sajonia, ellos entraron en el castillo e irrumpieron en el cuarto donde el conde de 6 años se encontraba en sus acostumbradas devociones. ¡Ellos quedaron paralizados de temor y reverencia cuando oyeron al pequeño orar!

Este incidente fue profético de la forma cómo el conde habría de mover a otros con la profundidad de sus experiencias espirituales.
La herencia de Zinzendorf, espiritualmente hablando, fue aquella chispa de luteranismo influenciada por el ‘pietismo’; sin embargo, la historia lo conocería como un ‘moravo’, aunque a él no le agradaba ninguno de esos nombres, porque amaba la unidad de todos los cristianos. Los pietistas buscaban conocer a Cristo de una forma personal y reavivar la iglesia por medio de pequeñas reuniones de estudio bíblico y oración. Para ellos, andar con el Salvador significaba estar separado del mundo, en obediencia a Cristo, a su Palabra y amarlo de corazón.

De niño, le impresionaron fuertemente los sufrimientos de Cristo. Él frecuentemente meditaba en las palabras de un himno de Gerhardt: “La cabeza tan llena de heridas / tan llena de dolor y de desprecio / en medio de otros insultos dolorosos / escarnecido fue con una corona de espinas”. Sin embargo, esta inclinación piadosa era férreamente contrastada por su educación secular. No le era permitido al joven “Lutz” –como le llamaban– que “olvidase que él era un conde”. Él era entrenado y enseñado para el futuro servicio en la corte.

Un joven aventajado

A la edad de diez años fue enviado a estudiar a Halle, donde recibió la inspiradora enseñanza del pietista luterano August H. Francke. Allí Zinzendorf se reunió con otros jóvenes devotos, y de su asociación surgió la «Orden del Grano de Mostaza», una hermandad cristiana dedicada a amar a «toda la familia humana» y a la propagación del evangelio. Usaban como emblema un pequeño distintivo, con las palabras “Ecce Homo” (“He aquí el hombre”), y el lema: “Sus llagas son nuestra salud”. Cada miembro de la orden usaba un anillo dorado con la inscripción: “Ningún hombre vive para sí”. Con frecuencia, durante las comidas en casa de Francke compartían edificantes narraciones de regiones distantes, testimonios de predicadores y de prisioneros por la fe. Todo esto aumentó su celo por la causa del Señor de una manera poderosa.

De Halle, Zinzendorf fue a Wittenberg a estudiar Derecho como preparación para la carrera de estadística, única vocación aceptable para un noble. Allí, Zinzendorf demostró ser un alumno aventajado. A los 15 años podía leer a los clásicos y el Nuevo Testamento en griego; y poseía fluidez en el latín y el francés. Mostró, además, un claro talento poético. Sin embargo, él no estaba contento con lo que le deparaba el futuro. Anhelaba entrar al ministerio cristiano, pero el rompimiento de la tradición familiar parecía imposible. La cuestión lo abrumó hasta 1719, cuando un incidente cambió el curso de su vida.

¿Qué haces tú por mí?

Ocurrió durante una gira por Europa después de terminar sus estudios. En una galería de arte, vio una pintura (el “Ecce Homo” de Domenico Feti) que mostraba a Cristo sufriendo el dolor producido por la corona de espinas, y una inscripción que decía: «Yo hice todo esto por ti, ¿qué haces tú por mí?». Desde ese instante, Zinzendorf supo que nunca podría ser feliz viviendo al estilo de la nobleza. A pesar del precio que tendría que pagar, buscaría una vida de servicio al Salvador que había sufrido tanto por salvarlo.

Cuando regresó a casa, al término de su viaje que lo llevó a renovar su consagración, hizo una visita a su tía, la Condesa de Castell y su hija, Teodora. Durante su estada cayó enfermo con fiebre, viéndose obligado a permanecer con ellas más tiempo de lo presupuestado. A los pocos días descubrió que estaba enamorado de su joven prima. Ella, todavía un poco fría, le regaló su retrato. El Conde aceptó el regalo con alegría, como una promesa inicial de amor. Poco días después, en un encuentro fortuito con su amigo el Conde Reuss, se percató de que su amigo deseaba casarse con Teodora. Cada uno expresó su deseo de desistir en favor del otro y, no estando en condiciones de resolver el asunto, los dos jóvenes estuvieron de acuerdo en ver lo que la propia Teodora diría.

Zinzendorf contaría más tarde cuáles eran sus verdaderos sentimientos en ese momento: “Aunque me costase mi propia vida el tener que renunciar a ella, si esto era más aceptable a mi Salvador, yo debía sacrificar lo que me era más querido en el mundo”. Los dos amigos llegaron a Castell, y Zinzendorf se dio cuenta de que Teodora amaba a su amigo. Los esponsales fueron sellados inmediatamente en una ceremonia cristiana. El joven conde compuso una cantata para la ocasión, que fue presentada ante toda la casa Castell. Al término del festivo espectáculo, el joven compositor ofreció a favor de la pareja una oración tan tierna que todos fueron movidos a las lágrimas.

Después de estudiar en el Nuevo y el Antiguo Testamento lo que el Señor habla sobre el matrimonio, y seguido de mucha oración y consultas con sus amigos, el conde decidió casarse “escogiendo sólo un cónyuge que compartiera sus ideales”. Encontró esa persona en la condesa Erdmuth von Reuss, con quien se casó en septiembre de 1722. Con ella formó un hogar aún más dedicado y piadoso que el suyo propio. La mira del conde era servir a Cristo, y su esposa lo apoyaría en ese objetivo. Erdmuth llegó a ser la “Madre adoptiva de los Hermanos”.

Nace Herrnhut

Ese mismo año, Zinzendorf se inició en el oficio de Consejero real en Dresden. En las tardes de domingo, dirigía estudios bíblicos, y oraba para que la villa en que vivía se transformara en una real comunidad cristiana, sin saber cómo Dios respondería a este deseo. 
La oportunidad de participar en un servicio cristiano de importancia se le presentó cuando un grupo de moravos buscó protección en su propiedad en Berthelsdorf, que después se llamó Herrnhut (“el cuidado del Señor”). La invitación de Zinzendorf a estos refugiados a establecerse en sus propiedades, a pesar de la oposición de otros miembros de su familia, fue un punto decisivo en el desarrollo del movimiento moravo. Herrnhut creció rápidamente al tenerse noticias de la generosidad del Conde. Los refugiados siguieron llegando, y pronto la propiedad se convirtió en una creciente comunidad.

Además de los moravos, comenzaron a llegar luteranos, calvinistas, hermanos bohemios, ‘schwenkfelders’ y desertores diversos de iglesias establecidas. Al crecer la población, también aumentaron los problemas. Los diferentes fundamentos doctrinales de los residentes crearon discordias y, en más de una ocasión, se puso en peligro la propia existencia de Herrnhut. Zinzendorf fue muy paciente y pacificador. Escuchaba a todos lo que tuvieran que decir, intentando comprender su punto de vista, hasta el máximo que podía sin contradecir la verdad. Evitó todo lo que significara una naturaleza violenta. Cuando Zinzendorf se hallaba en Herrnhut todo parecía estar bien, pero apenas salía de sus contornos, los problemas resurgían.

Un pacto de unidad

Un día, el 12 de mayo de 1727, decidido a hacer algo que marcara una solución definitiva, Zinzendorf convocó a todos los hermanos y les habló durante tres horas acerca de la impiedad de la división. Ese día, los hermanos hicieron un pacto con él en la presencia de Dios. Los hermanos, uno tras otro, estuvieron de acuerdo y se comprometieron a pertenecer solamente al Salvador. Se avergonzaron de sus desacuerdos religiosos y unánimemente estuvieron dispuestos a enterrar para siempre sus diferencias. Ellos renunciaron a amarse a sí mismos, a su propia voluntad, a su desobediencia y pensamientos libres. Desearon ser pobres en espíritu y ser enseñados por el Espíritu Santo en todas las cosas.

Acto seguido el Conde estableció algunas responsabilidades personales y entregó algunas reglas para orientar la relación mutua. Así fue cómo, cinco años después de la llegada de los primeros refugiados, todo el ambiente cambió. Comenzó un período de renovación espiritual que llegó a su clímax en un servicio de comunión el 13 de agosto de ese año con un gran avivamiento que, según los participantes, señaló la venida del Espíritu Santo a Herrnhut. Esta gran noche de avivamiento produjo un nuevo entusiasmo por las misiones, que fueron la principal característica de este movimiento. 

Las pequeñas diferencias doctrinales ya no constituyeron causa de discusión. Al contrario, había un fuerte espíritu de unidad y una elevada dependencia de Dios. Se realizaban tres reuniones al día, la primera de ellas a las 4 de la mañana, para orar, adorar y leer la Biblia. Por ese tiempo se comenzó una vigilia de oración que continuó veinticuatro horas al día, 7 días a la semana, sin interrupción, durante más de cien años.

Un visitante ilustre

El predicador inglés Juan Wesley conoció a los moravos en una travesía en barco por el Atlántico. Él era un joven piadoso, pero aún no conocía su salvación. En medio de una tempestad en el mar, mientras todos los pasajeros estaban espantados, un grupo de moravos permanecían perfectamente tranquilos. Concluida la tormenta Wesley se acercó y le preguntó a uno de ellos: “Vuestras mujeres y vuestros niños, ¿no tenían miedo?”. “No, señor, nuestras mujeres y nuestros niños no temen la muerte”, fue la simple respuesta. Wesley comprendió que aún no tenía una fe tan grande como la de ellos.

Más tarde, Wesley viajó a Alemania para conocerlos más de cerca. Allí tuvo oportunidad de admirar la pureza de sus costumbres. “Estaban siempre ocupados –dice–, siempre gozosos y de buen humor en sus tratos unos con otros: no se dejaban dominar nunca por la cólera; evitaban todo motivo de querella, toda clase de acritud y las malas palabras; dondequiera que se encontrasen, andaban siempre de una manera digna de la vocación cristiana.”

En Marienborn, cerca de Francfurt se encontró con Zinzendorf, a quien deseaba conocer. Sus conversaciones con él le fueron sumamente útiles y placenteras. “He encontrado lo que buscaba –escribió después–: pruebas vivas del poder de la fe, individuos librados del pecado interior y exterior por el amor de Dios derramado en sus corazones, y libres de dudas y temores por el testimonio interior del Espíritu Santo.” 

En Herrnhut quedó maravillado por lo que vio: “Me encuentro en el seno de una iglesia cuya ciudadanía está en el cielo; que posee el Espíritu que estaba en Cristo y que anda como él anduvo.” Quedó impresionado con la solemne sencillez de sus cultos, que contrastaban con el ceremonial de la iglesia anglicana de aquellos días. “La gran sencillez y solemnidad de aquella escena me remontaron 17 siglos atrás a una de aquellas asambleas presididas por Pablo o por Pedro” – escribió Wesley. “Bien hubiera querido pasar aquí toda mi vida, pero el Maestro me llamaba a otras parte de su viña, y tuve que abandonar este lugar dichoso. ¡Ah!, ¿cuándo este cristianismo cubrirá la tierra, como las “aguas cubren el mar”?

El auge de las misiones

La participación directa de Zinzendorf en las misiones en el extranjero no ocurrió sino hasta unos años después del gran avivamiento espiritual en Herrnhut. En 1731, mientras asistía a la corona-ción del rey danés Christian VI, le presentaron a dos personas de Groenlandia y a un esclavo negro de las Indias Occidentales. Quedó tan impresio-nado con su solicitud de misioneros que invitó al esclavo a visitar Herrnhut, y él mismo volvió a casa con un sentido de urgencia por empezar inmediatamente la obra misionera. Antes de un año se enviaron los primeros dos misioneros moravos a las Islas Vírgenes, y en las dos décadas siguientes enviaron más misioneros que los enviados en conjunto por todos los protestantes durante los dos siglos anteriores.

Aunque a Zinzendorf se le conoce principalmente como iniciador y motivador de misiones, también participó personalmente en ellas. En 1738, unos años después que los primeros misioneros habían ido al Caribe, Zinzendorf acompañó a tres nuevos misioneros que habían recibido la comisión de unirse a sus colegas allí. A su llegada, vieron con tristeza que sus colegas estaban en la cárcel; pero Zinzendorf, sin pérdida de tiempo, usó su prestigio y autoridad de noble para obtener su libertad. Durante su visita celebró servicios religiosos diarios para los caribeños, y dispuso la organización y las asignaciones territoriales de los misioneros. Cuando vio que la obra misionera estaba firme, regresó a Europa. Después de dos años, zarpó de nuevo, esta vez hacia las colonias norteamericanas. Allí trabajó, hombro a hombro con los hermanos que laboraban entre los indígenas. 

Aunque Zinzendorf había renunciado a su vida de noble, no le era fácil asumir el rango de misionero. Por naturaleza, no le gustaba la vida de campo ni sobrellevaba fácilmente las molestias de la obra cotidiana. Pero el que lo hiciera con toda pasión demostraba su victoria sobre sí mismo, y el profundo amor por su Señor, a quien procuraba seguir en todo. 

Como administrador de la misión, Zinzendorf pasó treinta y tres años supervisando misioneros en todo el mundo. Sus métodos eran sencillos y prácticos. Todos sus misioneros eran laicos preparados, no en Teología sino en evangelismo personal. Como laicos que se sostenían a sí mismos, se esperaba que ellos trabajaran lado a lado con sus posibles conversos, dando testimonio de su fe por la palabra hablada y por el ejemplo vivo. Se debían mostrar como iguales, no como superiores a ellos. Su mensaje era el amor de Cristo, sin considerar las verdades doctrinales hasta después de la conversión; y aun entonces, la comunión devota con el Señor tenía más importancia que la enseñanza teológica. 

Por el año 1742, más de 70 misioneros moravos, de una comunidad de no más de 600 habitantes, habían respondido al llamado para ir a Groelandia, Surinam, África del Sur, Algeria, América del Norte, y otras tierras, llevando el evangelio.

Dificultades y pruebas

Cuando más ardía el fuego misionero en Herrnhut, Zinzendorf sufría más oposiciones. En 1736 fue expulsado de Sajonia. Salió, entonces, con su familia y algunos hermanos, y fueron hasta las inmediaciones de Frankfurt, donde se estableció en un antiguo castillo llamado Ronneburg. Una década después, una nueva colonización se estableció allí, Herrnhaag, que superaba a Herrnhut en tamaño.
Pero en Ronneburg la condesa sintió que la estadía allí había sido turbulenta desde el inicio. Cierta vez que Zinzendorf estaba fuera, en uno de sus perpetuos viajes, su hijo de 3 años de edad, Christian Ludwig, enfermó. No habiendo allí ninguna ayuda médica, falleció. Zinzendorf y Erdmuth tuvieron 12 hijos, de los cuales sólo 4 alcanzaron la madurez.

Durante su exilio, y por cuestión de necesidad, Zinzendorf formó un “comité ejecutivo” itinerante, el cual se hizo conocido como la “Congregación Peregrina”. Este comité sirvió para dirigir la obra de la iglesia de misión foránea y el ministerio para sociedades de la diáspora. La Congregación Peregrina seguía el régimen de Herrnhut en relación a las oraciones y la disciplina, pero era movible. Los años de exilio encontraron al grupo en Wetteravia, Inglaterra, Holanda, Berlín y Suiza. De Hernnhaag, sólo en 1747, 200 hermanos saldrían como misioneros.

En 1755, su hijo Christian Renatus, de 24 años de edad, murió en Londres y el año siguiente la condesa Erdmuth falleció en Herrnhut. El remordimiento y el sentimiento de culpa acometieron al conde después de la muerte de su esposa, por haberle dado cada vez menos atención en las dos últimas décadas. 

Un año después de la muerte de la condesa, él se casó con Anna Nitschmann y renunció a su posición en el Estado como cabeza de su noble familia. Abdicó a favor de su sobrino Ludwig, pues estaba cada vez menos inclinado a las honras del mundo.

Al año 1760 se registraban 28 años de misiones maravillosas. Cerca de 226 misioneros habían sido enviados. Como un gran visionario y un peregrino incansable, Zinzendorf vivió sus últimos años en Herrnuht. 

Legado de Zinzendorf

Zinzendorf tenía una relación muy cercana con el Señor. Él vivió día tras día en una comunión viva con Cristo, como con un amigo cercano. Investigó en las Escrituras todos los pasajes que hablan de la comunión amistosa y amable de Dios con el hombre, para exhortar a los hermanos a mantener una relación confidencial con su Salvador. “Nada debe ser tan valorado como la conciencia de que él siempre está cerca, que pueden decirle todo”. Los hermanos debían considerarle y escucharle sobre todas las cosas, porque él es el amigo más querido y más fiel. Él debía ser su primer pensamiento cuando se despertaran por la mañana, y debían pasar el día entero en su presencia; traer todas las quejas ante él, esperar toda la ayuda de él, concluir sus trabajos con él y retirarse en su presencia para descansar.

Zinzendorf vivió en la expectativa constante de la venida del Señor. Él dijo: “La esperanza de que el Salvador pronto vendrá, y nos recibirá en su descanso, es un pensamiento noble, dichoso, sensible y cautivador.”

Zinzendorf tuvo una fuerte convicción de la unidad de todos los cristianos. Vio que la unidad es un asunto de la vida divina compartida por todos los creyentes. Alentó la comunión con todos los cristianos, incluso con aquellos que tienen una posición no bíblica por ignorancia. Consecuentemente, Zinzendorf prefería el término “hermanos” para llamarse unos a otros, por ser simple y bíblico, en tanto que rechazaba los epítetos de ‘bohemio’ o ‘moravo’, porque promovían el sectarismo. 

Zinzendorf decía que la Iglesia es la congregación de Dios en el Espíritu en el mundo entero, que constituye el cuerpo espiritual cuya Cabeza es Cristo. Comprendió que la iglesia en general había sido degradada al hacerla parte del mundo y unirla con la estructura política. Sin embargo, sabía que algunos creyentes genuinos todavía podrían ser encontrados dentro de las denominaciones. Para explicar esta situación confusa, Zinzendorf sostuvo la enseñanza de la ‘ecclesiola’, la “iglesia dentro de la iglesia”, compuesta por fieles que seguían al Señor. Él veía a los hermanos moravos juntándose como una ‘ecclesiola’; sin embargo, él nunca abandonó el luteranismo.

Los hermanos de Herrnuht practicaban una intensa vida de iglesia, hecho que era facilitado por la diaria convivencia. Tenían diversos tipos de reuniones para atender las diferentes necesidades de la comunidad: de oración, para la palabra, para la alabanza, de niños, para visitantes, de hermanos, de hermanas, etc. Se preocupaban de los enfermos, de las viudas y de los huérfanos. En su vida de iglesia, ellos experimentaron la vida del cielo sobre la tierra.

Mil veces le oí

Respecto de Zinzendorf, se ha escrito: “Hasta el día de su muerte, Cristo su Salvador fue para él el todo en todos. Él vivió sólo para su gloria y mantuvo con él una comunión ininterrumpida de fe y amor. Posesiones terrenas, honras y fama eran para él como nada en comparación con Cristo”. Él decía de su Señor: “Yo tengo sólo una pasión; y ésta es Él, solamente Él”. “Mil veces yo lo oí hablar en mi corazón y le vi con los ojos de la fe”.“De todas las cualidades de Cristo la mayor es su nobleza; y de todas las ideas dignas en el mundo, la más noble es la idea de que el Creador debería morir por sus hijos. Si el Señor fuese abandonado por el mundo entero, yo todavía me apegaría a él y le amaría.” 

Herder, el poeta alemán, escribió de él: “Fue un conquistador en el mundo espiritual”. John Albertini, el elocuente predicador, describe la nota clave en la vida de Zinzendorf: “Fue el amor a Cristo que ardió en el corazón del niño, el mismo amor que ardió en el joven, el mismo amor que lo hizo vibrar en la adultez, el mismo amor que inspiró cada una de sus obras.”

Un día antes de su muerte, Zinzendorf estaba muy debilitado. Apenas en un susurro, le dijo al obispo Nitschmann, que estaba al lado de su lecho: “¿Usted suponía en el inicio que el Salvador iría a hacer tanto, como ahora nosotros vemos realmente entre los hijos de Dios de otras denominaciones, y entre los incrédulos? Yo sólo le pedí algunas de las primicias de nuestros días, mas ahora hay millares de ellas. Nitschman, ¡qué formidable caravana de nuestra iglesia ya está en dirección al Cordero!”

Zinzendorf ha sido identificado por algunos como alguien genuinamente cristocéntrico; por otros como un líder espiritual que dio forma al curso del cristianismo en el siglo XVIII, y todavía por otros como el gobernante joven y rico que se encontró con Jesús y le dijo fervorosamente “Sí”.

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Fuentes: Revista “À Maturidade”, www.countzinzendorf.org
www.kerigma.com, Juan Wesley, su vida y obra (Mateo Lelièvre)

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La Iglesia primitiva y sus cultos de adoración

¿Cuán Emergente Era la Iglesia Antigua?

(Por Nathan Busenitz)

Estoy en plena enseñanza a través del período ante-Niceno de la historia de la iglesia. Recientemente, al estudiar la vida de Justino Mártir, me encontré con una cita interesante en la que Justino describe un servicio de iglesia de mediados del siglo segundo.

Para dar un poco de contexto, Justino está explicando el cristianismo al emperador romano, argumentando que el cristianismo no debería ser ilegal (como lo era en aquellos días). En el transcurso de su Apología, describe un típico servicio de iglesia. Creo que usted será animado al ver lo que estaba incluido en un antiguo servicio de adoración cristiano. (Tenga en cuenta que Justino se refiere al pastor por el término “presidente”, es decir, como el que “preside” en el servicio de adoración.)

 

 

En el día llamado domingo hay una reunión en el mismo lugar de todos los que viven en una determinada ciudad o distrito rural. Se leen las memorias de los apóstoles o los escritos de los profetas, siempre y cuando el tiempo lo permita. Luego, cuando el lector termina, el presidente [pastor] en un discurso amonesta y exhorta a la imitación de estas cosas buenas. Siguiente nos levantamos todos juntos y oramos.

Cuando dejamos de hacer nuestra oración, el pan y el vino se presenta y el agua. El presidente de la misma manera envía oraciones y acciones de gracias, de acuerdo a su capacidad, y la gente cantan su aprobación, diciendo el “Amén”. Se hace una distribución y participación de los elementos por los que se han dado gracias a cada persona, y a aquellos que no están presentes, éstos son enviados por los diáconos.

Los que tienen medios y están dispuestos, cada uno según su propia elección, da lo que quiere, y lo recaudado se deposita con el presidente. El provee para los huérfanos y las viudas, los que están en necesidad por enfermedad u otra razón, los que están en prisión, los extranjeros que residan temporalmente, y en una palabra él se convierte en el protector de todos los que están en necesidad.

Pero el domingo es el día en que todos tenemos nuestra asamblea común, porque es el primer día en que Dios, habiendo obrado un cambio en la oscuridad y la materia, hizo el mundo, y Jesucristo, nuestro Salvador el mismo día resucitó de entre los muertos.

Porque Él fue crucificado el día anterior del de Saturno (sábado), y el día después del de Saturno, que es el día del Sol, que apareció a sus apóstoles y discípulos, Él les enseñó estas cosas, que hemos presentado a usted también para su consideración.(Primera Apología, 67)

Por la descripción de Justino, tenemos una idea bastante buena de lo que ocurría en un servicio de una antigua iglesia cristiana. Note por lo menos siete factores importantes: (1) Se leía la Escritura, tanto desde el Nuevo Testamento (“las memorias de los apóstoles”) y el Antiguo Testamento (“los escritos de los profetas”). (2) El pastor predicaba un mensaje (“discurso”), exhortando a la gente a obedecer las cosas que habían oído de la Escritura. (3)La congregación oraba unida. (4) La Congregación participaba en la conmemoración de la Cena del Señor. (5) En su preparación para la Comunión, el pastor de la congregación oraba y cantaba cantos de afirmación. (6) Una ofrenda era tomada a fin de satisfacer las necesidades de los compañeros santos. (7) Todo esto tuvo lugar el domingo, el día en que Jesús resucitó de entre los muertos.

Cuando leo la descripción de Justino me siento alentado porque esas mismas cosas se encuentran en nuestra iglesia también. Al igual que la antigua iglesia que se describe aquí, leemos la Biblia, escuchamos la predicación, oramos, cantamos, ofrendamos, y regularmente celebramos la mesa del Señor. Y, por supuesto, también nos reunimos los domingos.

A veces escucho a los defensores de la iglesia emergente argumentando que tenemos que volver a las “antiguas prácticas” de la Iglesia. Pero, ¿de qué “antiguas prácticas” están hablando? ¿El misticismo de la época medieval tal vez?

Si usted realmente quiere la antigua iglesia, no hay nada más antiguo que la cita que ha visto arriba. De hecho, esta descripción de un servicio de la iglesia antigua (escrito por Justino Mártir, alrededor del año 150) es la primera que tenemos fuera del Nuevo Testamento.

Entonces, ¿cuán “emergentes”, fue la iglesia antigua? De acuerdo con Justino Mártir, no mucho. Para empezar, una iglesia que pasa, “en tanto el tiempo lo permite” escuchando la lectura y la predicación de la Palabra de Dios no se ajusta al paradigma de la Villa Emergente. Sin embargo, eso es exactamente lo que la iglesia del día de Justino hizo. Se reunían cada domingo para llenar sus corazones con la verdad de la Palabra de Dios. Entonces, después de haber sido sobrecogidos por esa verdad, respondían orando, cantando, ofrendando, y celebrando la Cena del Señor.

Tomado De Shepherds’ Fellowship Pulpit Magazine