Avisar de contenido inadecuado

Doctrina biblica o pseudo-biblica

{
}

El proceso hermenéutico para establecer

una doctrina bíblica

 

En primer lugar, es imprescindible saber lo que es una

doctrina bíblica, tener una clara definición de la misma.

En palabras simples, %u201Cdoctrina%u201D es la sistematización de

las enseñanzas bíblicas. Es una recopilación ordenada de

lo que, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos

enseñan sobre un determinado asunto. De ahí los

términos %u201Cteología sistemática%u201D, %u201Cteología dogmática%u201D y

%u201Cteología bíblica%u201D. %u201CTeología%u201D no es únicamente el

estudio de Dios (%u03B8%u03B5%u03CC%u03C2 %u03BB%u03BF%u03B3%u03AF%u03B1): viene siendo el estudio de la

fe cristiana, fe que ha sido revelada por un acto

providente y soberano de Dios y registrada en un libro

sagrado que se conoce como Las Sagradas Escrituras.

 

Tanto lo que se conoce como %u201Cteología natural%u201D y

%u201Ctradición oral%u201D no pueden ser colocadas en el mismo

nivel de autoridad de lo que contiene La Biblia. La

teología es una revelación y no un descubrimiento.

Mientras que en las religiones el protagonista principal es

el hombre, en la fe cristiana, es Dios.

 

La doctrina surge de la necesidad que tiene el ser

humano de entender con claridad y de una manera

inteligente todo lo que atañe a los asuntos asociados con

Dios. Lo que no se puede pensar, razonar y expresar con

términos convincentes, no amerita aceptación: %u201C%u2026y estad

siempre preparados para presentar defensa con

mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande

razón de la esperanza que hay en vosotros%u201D (1 Pedro

3:15). Doctrina, en labios de San Anselmo, es %u201Cla fe

buscando entendimiento%u201D.

 

La doctrina bien clara y definida es importante

porque de no ser así no puede haber compromiso con la

fe cristiana. No puede haber entrega incondicional a una

causa que es nebulosa. Cuando hay inclinación hacia

algo que no tiene sentido, se desliza por la encerada

pendiente del fanatismo, el apasionamiento y la

obcecación. Ninguna de ellas se puede denominar

convicción.

 

El proceso hermenéutico de la doctrina sigue los

siguientes pasos:

 

Uno: La doctrina tiene que explicar la Biblia y no

viceversa. Lo importante no es conocer la doctrina, sino

lo que la Biblia dice por medio de la doctrina. Esto es, la

doctrina está al servicio de la Biblia, y no la Biblia al

servicio de la doctrina. Cuando se utiliza la Biblia para

probar una doctrina que arbitrariamente un grupo enseña,

entonces surge la secta, el culto, e incluso, una nueva

religión, como es el caso de los mormones.

 

Dos: El siguiente paso es recopilar todo lo que la

Biblia dice sobre un determinado asunto. No se puede

establecer una doctrina sin el apoyo de la Biblia, o

haciendo uso de un texto aislado. Las doctrinas y la

teología como un todo, no pueden ser resultado de

situaciones sociales que exijan respaldo bíblico. Las

situaciones sociales que requieran una solución deben ser

vistas desde la perspectiva teológica, esto es, qué es lo

que la Biblia dice al respecto. Por lo tanto, es una

incongruencia hablar de teologías sociales o políticas,

tales como %u201Cteología de la liberación%u201D, %u201Cteología de la

prosperidad%u201D, %u201Cteología latinoamericana%u201D, %u201Cteología

asiática%u201D, %u201Cteología africana%u201D, %u201Cteología feminista%u201D.Se

puede hablar de lo que la Biblia dice acerca de estos

asuntos, pero no se puede diversificar la teología. La

teología es una e indivisible. Además, en todas las pseudo

teologías que surgen de acuerdo a los contextos sociales,

se impone un regionalismo que no aplica a otros sectores

y situaciones, bifurcando así la verdad bíblica que no

puede ser fragmentada. Además, en las teologías de

hermético interés particular, se impone con fuerza

prioritaria los sentimientos y las necesidades del

momento.

 

Tres: El siguiente paso es distinguir en la Biblia

aquello que es narrativo y lo que es normativo. No se

puede hacer doctrina de pasajes narrativos, ni de meras

descripciones históricas. Tampoco se pueden tomar las

experiencias individuales y generalizarlas con aplicación

universal. Por ejemplo, el caso de que Saulo de Tarso

haya caído, escuchado una voz, respondido a dicha voz, y

quedado ciego por una luz sobrenatural, no es modelo de

lo que debe suceder en cada conversión. Que en el día de

Pentecostés haya soplado un viento recio que llenó el

sitio donde se encontraban los discípulos, y que hayan

aparecido lenguas como de fuego repartidas sobre todos

los presentes, tampoco es un modelo de lo que tiene que

acontecer cuando alguien es bautizado en el Espíritu

Santo.

 

Cuatro: El siguiente paso es ver si ambos

Testamentos coinciden en la doctrina que se estudia.

Cuando haya discrepancia, o aparente discrepancia, entre

el Antiguo y el Nuevo Testamentos, sobre un

determinado asunto, el Antiguo Testamento tiene

prioridad. La mayoría de las iglesias evangélicas,

principalmente las pentecostales, enseñan que %u201CEl Nuevo

Testamento es nuestra única regla de gobierno y

disciplina%u201D.

 

© 2006 Hiram Almirudis. All rights reserved. C 10 Junio 2006

Cinco:

 

A continuación se tiene que establecer con

claridad el texto.

 

Muchos pasajes de la Biblia difieren de

un manuscrito a otro. A fin de establecer la lectura que se

considera original, las biblias en hebreo y griego

contienen lo que se llama Apparatus que es un medio de

evaluar la evidencia histórica de un determinado pasaje,

cómo es que dicen los diferentes manuscritos y

pergaminos antiguos.

 

Seis: Sigue luego el trabajo minucioso, profesional y

responsable de la exégesis y la hermenéutica. Este autor

prefiere hacer una distinción entre exégesis y

hermenéutica, refiriéndose a la exégesis como la ciencia

que estudia e interpreta el texto, y la hermenéutica, la

ciencia que se concentra en las diferentes figuras que

ocurren en la Biblia. Ambas, por supuesto, se entrelazan.

La exégesis es el intento científico de establecer y

entender el texto bíblico en su ámbito original. Para

entender el texto bíblico dentro de su ámbito original se

requiere que el exegeta esté familiarizado con el mundo

literario e histórico (macro-ambiente) dentro del cual el

texto bíblico surgió. En el esfuerzo de interpretar

debidamente un texto, se requiere conocer el contexto

dentro del cual se encuentra: de qué está hablando el

autor, qué dice antes y después del texto, y cómo encaja

el pasaje en cuestión dentro del libro en que se encuentra.

¡Ningún texto de la Biblia se debe interpretar aislado!

 

 

{
}
{
}

Deja tu comentario Doctrina biblica o pseudo-biblica

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.