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Dios y Jesús. El rumbo perdido después de los apóstoles

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Dios y Jesús: ¿Fácil o complicado?


 "Antes bien, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Ped. 3:18).

 Los seres vivos crecen! Pedro desafió a los destinatarios de su carta a crecer. Los versos anteriores en el capítulo introducen burladores, ignorantes voluntarios, los inestables y torcedores de Escrituras. Cuidado, no sea que les infecten sus teorías. Sus contribuciones son contraproducentes para el crecimiento espiritual y se traducirá en el estancamiento o la regresión. Crean enseñanzas aberrantes que corrompen y contaminan el pueblo de Dios. Ellos enseñan como doctrinas, mandamientos de hombres. Ellos deben, a toda costa, ser advertidos rechazados y evitados.

 Un ejemplo es el desarrollo post-bíblico y la alteración de las palabras de Pedro, "nuestro Señor y Salvador Jesucristo." En un principio, los cristianos y sus líderes utilizaron constantemente la expresión Dios y Jesús. Note la introducción en cada una de las epístolas. Pablo, Pedro, Santiago, Esteban, Judas y Jesús mismo utilizan continuamente la frase. Lo suyo suena como una buena compañía para mí. Su fórmula señaló de manera concluyente la gran verdad bíblica dada por Jesús: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3).

 Poco a poco, la demografía de la iglesia cambió. Más y más miembros eran gentiles, parcialmente convertidos del paganismo. Cada vez menos provenían de un trasfondo judío basado en la Biblia de entonces. El pensamiento griego infectó la teología de la iglesia. Desarrollaron místicas interpretaciones alegóricas de la Escritura. La simple relación padre-hijo creída por Jesús y los discípulos del primer siglo fue interrogada, cuestionada y a continuación, amalgamada con las ideas de las filosofías paganas politeístas de los griegos. A Jesús le fueron dados títulos extraños, tales como: Dios hijo, co-eterno, co-igual, omnisciente, omnipotente, Yo Soy, y totalmente Dios. Un concilio de la iglesia, cuando la iglesia cumplió casi 300 años, votó. Ya no fue más hablar de Dios y Jesús. Ahora para la mayoría, la expresión ortodoxa llegó a ser "Dios de Dios."

 Por otra parte, los que creyeron que "hubo un momento en que Jesús no existía", o que "antes de ser engendrado no existía," fueron anatemizados. Una gran cantidad de gimnasia semántica fue necesaria para llevar a cabo este cambio. "Padre" significó algo diferente de su definición habitual al igual que las palabras "hijo", "engendrado", y "uno". Con el tiempo, al "tres" también le dieron una definición extraña a su sentido natural. Por desgracia, nuestro Señor y Salvador Jesucristo fue reemplazado por nuestro Dios y Salvador Jesucristo. [2] La fe de nuestros padres se deslizó de su pureza y el cielo debe haber llorado.

 Los corruptores de la verdad podrían haberse quedado con sólo la Biblia. Pero no, se fueron a otros lugares en busca de sabiduría. Así como el antiguo Israel quería averiguar cómo las naciones alrededor de ellos adoraban, por lo que estos individuos incorporaron ideas acerca de Dios, de las religiones helenísticas de su entorno.

 Hoy, sus descendientes están satisfechos con el crecimiento que han experimentado. Pero, en la mente del Señor Yahweh no es progreso, sino retroceso. Es una visión que deshonra a Cristo, no es una vista superior. Desde luego, no estaría contento si alguien me dijera que estoy en pie de igualdad en todos los aspectos con mi papá. Él tenía muchas cualidades extraordinarias que nunca voy a ser capaz de igualar. Y, por supuesto, llegué a existir después de él. Eso es gran parte lo que es un padre.

 La teoría "Jesús es Dios" viola descaradamente el primer mandamiento. Contrario a lo que Dios deja claro en la Escritura. Nadie es igual a Él (Isaías 40:25). Nadie creó el mundo, si no Él (Isaías 44:24). No lo hizo acompañado. No podemos pretender saber más que Dios mismo, quien se reconoce sin rival (Is. 44:8). El hombre mortal se envalentona a sí mismo para tomar la palabra inspirada de Dios y contaminar sus declaraciones claras con conceptos del paganismo!

 Jesús viene por una iglesia gloriosa, "que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha" (Efesios 5:27). Un popular quizás y a veces ridiculizado anhelo aunque puede ser alcanzable, debemos anhelar definir nuestro sistema de creencias sobre la base de las Escrituras, y no de concilios.

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